Las Reformas Borbónicas fueron “una estrategia del gobierno imperial para lograr el desarrollo de los intereses materiales y el aumento de la riqueza de la monarquía mediante cambios importantes en aspectos fiscales, militares y comerciales, así como el fomento a las diversa actividades productivas”[1]
Dio origen a grandes cambios económicos, políticos y administrativos que impulsaron los reyes borbones de España, durante el siglo XVIII, para la metrópoli y sus colonias. Estas reformas fueron iniciadas por Felipe V (1700-1746), continuadas por Fernando VI (1746-1759) y desarrolladas principalmente por Carlos III (1759-1788). Los objetivos fueron, básicamente, recuperar la influencia comercial y militar de España, y explotar y defender mejor los enormes recursos coloniales.
El reformismo borbónico privilegió a los españoles europeos, en el acceso a los principales puestos de confianza en el aparato burocrático. Esto fue un duro golpe para la aristocracia criolla, pero el despotismo de los borbones reprimió duramente todo intento de resistencia.
La Corona pretendió afirmar el poder civil sobre el religioso. Esto incluía la restricción de los privilegios y exoneraciones fiscales que gozaban las ordenes católicas. Una institución afectada por el despotismo ilustrado español fue la de los jesuitas, quienes se opusieron al proyecto centralizador de los borbones y por ello fueron expulsados de España y sus colonias en 1767.
La expulsión de los jesuitas y la entrega de las misiones a particulares respondía a un proyecto de reforma para la frontera norte que formaba parte de las grandes reformas ordenadas por el rey borbón Carlos III para Nueva España. Una de estas reformas consistía en restarle poder a la iglesia como institución, liberando sus tierras y sus riquezas, y otra en entregar las tierras a pequeños y medianos particulares para volverlas más eficientes. El famoso visitador de la Nueva España José de Gálvez encabezó estos movimientos de reforma; decretó que se suspendieran las leyes mediante las cuales se separaba a las residencias de los españoles y los indígenas, posibilitando así el mestizaje.
Muchas de las tierras propiedad de los pueblos de misión y de los indígenas fueron entregadas a militares, propietarios particulares y curas del clero diocesano. La idea era repoblar al territorio que había sido abandonado por los indígenas durante las incursiones bélicas de los años de 1740 a 1780 e impulsar el desarrollo con base en una sociedad laica, mestiza y castellanizada.
La composición de la población empezó a cambiar. Se realizaron todo tipo de matrimonios mixtos y los espacios familiares fueron compartidos por un sinnúmero de personas de distintos orígenes. Los pobladores se castellanizaron y mestizaron con el paso del tiempo, formaron sus familias y adquirieron propiedades pequeñas y medianas que pudieron aprovechar y que defendieron durante las luchas del siglo XIX.
El gobierno español realizó algunos intentos para reglamentar la explotación de los trabajadores indígenas en el campo y en las minas. Las reformas decretadas en España fueron muchas veces ineficaces debido a la dificultad de su ejecución. Pero al respecto es “pertinente señalar que las autoridades virreinales eran consientes de que debían de mejorar las condiciones de vida de la población y por eso el segundo virrey de Revillagigedo puso en práctica algunas medidas como: cementerios, vacuna contra la viruela, centros sanitarios, entre otras cosas de higiene básica”.[2]
La existencia de clases sociales muy marcadas: los indígenas, los mestizos, los esclavos negros, los negros libres y los blancos. Los mexicanos blancos a su vez estaban divididos. La clase más alta de todas era la de los peninsulares, aquéllos nacidos en España, que se oponían a los criollos, descendientes de españoles que habían nacido y crecido en la Nueva España. Los peninsulares eran enviados desde España donde adquirían los puestos coloniales más importantes, tanto de la administración civil como eclesiástica. Éstos se mantenían a distancia de los criollos, quienes casi nunca ejercieron cargos de relevancia. El resentimiento de los criollos llegó a ser una fuerza que motivó más tarde el movimiento de la independencia.
A estas condiciones internas se añadió la influencia de las ideas políticas liberales de Europa (la ilustración), particularmente después de la Revolución Francesa. Además la ocupación de España por Napoleón desembocó finalmente la guerra de Independencia de México.
El 16 de septiembre de 1810 Miguel Hidalgo y Costilla, cura del pueblo de Dolores, en el actual estado de Guanajuato, alzó la bandera de la rebelión demandando el fin del mal gobierno, pero sin desconocer el poder del rey español Fernando VII. A pesar de que inicialmente tuvo éxito, la rebelión de Hidalgo no sobrevivió mucho tiempo, ya que fue capturado por las fuerzas realistas y ejecutado en Chihuahua en 1811. El liderazgo del movimiento pasó a otro sacerdote, José María Morelos y Pavón, quien, en 1814, proclamó a México como república independiente de España y abolió la esclavitud. Un año más tarde, Morelos y su ejército fueron derrotados por las fuerzas reales bajo el mando de Agustín de Iturbide, general criollo. La revolución continuó bajo el liderazgo de Vicente Guerrero, quien encabezaba un ejército comparativamente pequeño.
La revolución española de 1820 afectó a la rebelión de México. Las tendencias políticas liberales en España consternaron a los líderes conservadores mexicanos, quienes comenzaron una serie de intrigas con el fin de separar el virreinato de la metrópoli. Por cuenta propia, Iturbide se reunió con Guerrero en 1821 y ambos firmaron un acuerdo por el cual unieron sus fuerzas para llevar a término la independencia. Su plan, conocido como Plan de Iguala, estableció posteriormente tres garantías mutuas: México sería un país independiente gobernado por un monarca español; la religión católica sería la oficial y única del país, y los españoles y criollos tendrían los mismos derechos y privilegios. El virrey Juan Ruiz de Apodaca, depuesto por los insurgentes, huyó a España. El último virrey de la Nueva España fue Juan O’Donojú, quien, a su llegada a México en julio de 1821, aceptó el Tratado de Córdoba, reconociendo la independencia de México.
A continuación, el país vivió un periodo turbulento. En 1822 Iturbide fue proclamado emperador con el nombre de Agustín I. Diez meses más tarde fue destituido por una rebelión dirigida por Antonio López de Santa Anna, su anterior colaborador. Se proclamó la república y Guadalupe Victoria se convirtió en el primer presidente. México, sin embargo, no estaba preparado para la repentina democracia. Se inició el conflicto entre los centralistas (grupo conservador formado por líderes religiosos, terratenientes, criollos y oficiales del ejército, decididos a mantener una forma de gobierno centralizada) y los partidarios de un gobierno federal (facción liberal y anticlerical que apoyaba el establecimiento de estados soberanos unidos en una federación, además del apoyo social a los indígenas y a otros grupos oprimidos). Vicente Guerrero, líder liberal, llegó a ser presidente en 1829, pero fue asesinado en 1831 por las fuerzas dirigidas por el líder político y militar Anastasio Bustamante.
En 1833, López de Santa Anna fue elegido presidente, pero no se presentó hasta el 16 de mayo, por lo que fue sustituto interinamente por el vicepresidente, don Valentín Gómez Farías, representante de la clase media liberal quién creía “que para el progreso del país era necesario que el gobierno estuviese fuera de la influencia del clero y de los elementos conservadores, dictó las leyes que habían de transformar las condiciones sociales y políticas del país” [3]
Por sus ideas Gómez Farías fue considerado como el padre del liberalismo y el antecesor de la Reforma, que ejecutó posteriormente Benito Juárez. Gracias a Gómez Farías se expidieron varias leyes que pretendían mejorar la situación del país, para lo cual pusieron en practica un programa reformista que consistía en destruir la influencia del clero y del ejército sobre el gobierno, decretando la libertad de cultos y la separación de la iglesia y del estado, pugnando por la fundación de escuelas y luchar por la libertad de ideas; así como la difusión de la lectura.
Gómez Farías tenía la intención de proseguir su obra reformista por medio de otras leyes y reglamentos; pero el clero y el ejército, que se sentían descontentos con estas reformas y pidieron a Santa Anna que asumiera la Presidencia y reprimiera a los liberales.
Por otro lado, los habitantes de Texas, entonces bajo la ley mexicana, no estaban conformes con el decreto gubernamental que abolía la esclavitud, y el plan de Santa Anna para centralizar el gobierno incrementó su resentimiento. Texas se rebeló en 1836 y declaró su independencia después de que Santa Anna fuera derrotado de manera decisiva por el líder texano Samuel Houston el 21 de abril de 1836 en San Jacinto. Como resultado de la disputa sobre el límite occidental de Texas entre ciudadanos estadounidenses y mexicanos, y de la intención de los primeros de apoderarse de California, Estados Unidos declaró la guerra a México en mayo de 1846.
Las tropas estadounidenses ocuparon el norte de México y un año después cayeron sobre la capital. El 2 de febrero de 1848, bajo los términos del tratado de Guadalupe Hidalgo, el río Bravo o Grande del Norte se fijó como límite de Texas. Estados Unidos se apoderó además del territorio que actualmente forman los estados de Arizona, California, Colorado, Nuevo México, Nevada, Utah y parte de Wyoming. Unos años después, el Tratado de la Mesilla de 1853 definió el límite de Nuevo México y añadió una franja más de territorio a Estados Unidos.
Después de la guerra, México se enfrentó a un fuerte problema de reconstrucción. Las finanzas estaban devastadas y el prestigio del gobierno, ya débil, había disminuido considerablemente. Santa Anna, obligado a renunciar, regresó del exilio en 1853 y, con el apoyo de los centralistas, se autoproclamó dictador. A principios de 1854 se inició una rebelión liberal y, después de más de un año de intensos enfrentamientos, Santa Anna huyó de México. La revolución fue el primer acontecimiento de una larga y atroz lucha entre las clases poderosas, que tradicionalmente habían dominado México, y los demócratas liberales, que demandaban tener voz en el gobierno.
De ahí surgió la necesidad de organizar una asamblea legislativa que tradujera en normas legales los antiguos ideales de la Independencia. Y para ello se reunió en la ciudad de México el 18 de febrero de 1856 un Congreso Constituyente que estaba formado casi en su totalidad por diputados de ideas avanzadas.
Después de largas deliberaciones, el 5 de febrero de 1857 bajo la presidencia de don Valentín Gómez Farías, el Congreso aprobó la nueva Constitución que organizó al país en forma de “República, representativa, democrática federal, compuesta de veintitrés estados libres y soberanos en su régimen interior, pero unidos en una federación. La nueva Constitución era democrática liberal e individualista y estableció las bases jurídicas de la Nación y del Estado mexicano. Ella hizo la declaración de los derechos del hombre, reconociendo las garantías de libertad, igualdad, propiedad y seguridad, así como la soberanía popular”.[4]
Además se incluyeron en la Constitución las leyes dictadas sobre abolición de fueros, desamortización de bienes de corporaciones civiles y eclesiásticas y la libertad de enseñanza.
Hechas las elecciones conforme a la nueva Constitución resultaron electos pasa Presidente de la República don Ignacio Comonfort, y para Presidente de la Suprema Corte el licenciado Benito Juárez; ambos tomaron posesiones de su cargo y juraron desempeñarlo leal y patrióticamente el 1º. De diciembre de 1857. Comonfort tenía miedo de que las ideas liberales de la constitución recién promulgada, provocaran un conflicto social y por ello decidió no aplicarla, finalmente después de varios conflictos dejo la presidencia y abandono el país; asumiendo la presidencia de la república Benito Juárez.
Juárez comulgaba con las ideas de Gabino Barreda y adivinó en su doctrina positivista el instrumento que necesitaba para cimentar la obra de la revolución reformista. En la reforma educativa de Barreda, Juárez vio el instrumento que hacia para terminar con la era de desorden y la anarquía en que había caído la nación mexicana.
Así que en 1867 Barreda fue llamado por Benito Juárez para formar parte de la comisión encargada de redactar un plan de reorganización educativa. El 2 de diciembre del mismo año, se publicaba la ley que orientaba y reglamentaba la instrucción en México, desde la primaria hasta a profesional, incluyendo la preparatoria. Esta ley reglamentaria de la educación tenía como fondo una doctrina de la que hasta entonces pocos mexicanos tenían noticia: EL POSITIVISMO.
Barreda creía que lo que no está en los límites de la experiencia debe ser considerado como inaccesible. Ejerció una importante influencia social y redactó por encargo del presidente Benito Juárez, vencedor de Maximiliano y de la reacción conservadora la Ley de Instrucción Pública de 1867, creó también la Escuela Nacional Preparatoria.
En uno de sus discursos, Barreda muestra la historia de México como un camino que conduce a una plena independencia o emancipación política, espiritual o mental. La emancipación a que debe llegar la humanidad, según Barreda, es triple: científica, religiosa y política.
El 19 de junio de 1867, era ejecutado en Querétaro, Maximiliano de Austria. Con esta ejecución se daba fin a uno de los episodios más sangrientos de la historia de México. Lucha que se había iniciado en 1810 para obtener la independencia política y que al obtenerse ésta se había transformado en lucha interna. En esta nueva lucha se seguían enfrentando dos fuerzas: el clero y la milicia.
El clero que, aunque sin bienes y sin pode político, tenía el poder espiritual, el poder sobre las conciencias. La milicia, los nuevos caudillos, los hombres que con las armas habían vencido en los campos de batalla y que, al igual que los caudillos militares a los cuales habían vencido, no querían reconocer que la misión de las armas había terminado. El clero hostilizaba al nuevo orden desde los templos y el militarismo desde el campo, provocando continuas revueltas y deserciones.
La independencia de México sólo lo había sido en política y no espiritual. El clero aprovechaba su fuerza espiritual para defender intereses no espirituales: para defender los privilegios que había obtenido en la Colonia.
El partido liberal, al constituirse en estado, en gobierno, tuvo que establecer las bases para un orden social duradero. El orden no podía ser encargado a los grupos que habían sido desplazados: el clero y el militarismo, ni aun a los nuevos militares, que en el fondo seguían siendo tan ambiciosos como los vencidos. De aquí que se pensase en un grupo social, en una clase que ofreciese garantías de orden. Esta clase fue la burguesía mexicana, que era la única clase capaz de garantizar el orden social; también fue quien dio bandera y principios al movimiento revolucionario contra la clase conservadora.
De esta clase había que sacar a los dirigentes para el nuevo orden social. Para esto era menester dar a los miembros de dicha clase una educación especial. Por medio de la educación, se arrancaría las conciencias de los mexicanos de manos del clero. Ahora que e poder pasaba a manos de la burguesía liberal mexicana, ésta trataría de organizar la educación en una forma que favoreciese a los suyos.
A la muerte de Juárez, en 1872, asumió la presidencia de la República Sebastián Lerdo de Tejada, quien intentó eliminar el clima de inestabilidad que imperaba en el país buscando ser reelegido. Este intento provocó la oposición de antiguos liberales encabezados por el oaxaqueño Profirió Díaz.
En 1876, Díaz dirigió la llamada Rebelión de Tuxtepec en contra de la reelección de Lerdo. En el Plan de Tuxtepec se desconocía a Lerdo como presidente, se elevaba a rango de ley suprema la no reelección de presidente y gobernadores y, después de una modificación, se establecía que José María Iglesias, presidente de la Suprema Corte de Justicia, sería nombrado presidente interino
Iglesias no aceptó la propuesta del Plan de Tuxtepec. Sin embargo el levantamiento se extendió por todo el país y, el 23 de noviembre de 1876, Profirió Díaz entró triunfante a la ciudad de México siendo elegido, poco tiempo después, presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. Así, bajo la bandera de la no reelección, se iniciaba una historia de continuas reelecciones.
Una vez en el poder, Díaz logró mantener en orden al país sacrificando la libertad. Para ello fortaleció al ejército, que fue el encargado de eliminar cualquier intento de rebelión, incluyó en su gabinete a personas de toda su confianza y se rodeó de un grupo de intelectuales, llamado "los científicos", que elaboró los proyectos económicos, culturales y educativos que "modernizarían" al país y que habían sido soñados desde la Independencia.
Una de las preocupaciones del gobierno porfiriano fue mantener al país eficientemente comunicado. Los telégrafos y los ferrocarriles, como el de la ilustración, jugaron un papel importante en el proceso. Se prestó especial interés al fomento de la educación, una educación que diera un nuevo sentido de identidad, que se basara en las ciencias y tuviera carácter laico. Esta tendencia educativa es conocida con el nombre de "educación científica" y tuvo entre sus bases los principios del positivismo.
En esta época “se hicieron grandes esfuerzos por extender la educación pública, lo que permitió que cada vez más gente pudiera seguir estudios superiores y así se empezó a formar en todo el país una clase media de profesionistas. Se enriqueció la vida cultural con nuevos periódicos, revistas y libros escritos e impresos en México”.[5]
De los temas anteriores podemos rescatar lo más significativo y relevante que se destaco en el ámbito educativo; al igual que los personajes que aportaron sus ideas sobre dicho tema. Por ejemplo Valentín Gómez Farías quien creó la Dirección de Instrucción Pública, impulsó el sistema lancasteriano de enseñanza y decretó el establecimiento de la Biblioteca Nacional. Benito Juárez por su parte publicó la ley que orientaba y reglamentaba la instrucción en México, desde la primaria hasta a profesional, incluyendo la preparatoria; también con la ayuda de Barreda le dieron una nueva orientación a la educación en México; además con las Leyes de Reforma y la separación de la Iglesia y el Estado, la educación también se vio beneficiada con estas nuevas ideas. Barreda ejerció una importante influencia social, difundiendo las ideas del positivismo y creó la Escuela Nacional Preparatoria. Finalmente en el gobierno de Porfirio Díaz se elaboraron proyectos educativos que modernizaron al país, también se dieron más oportunidades a los jóvenes de tener acceso al estudio y se propuso una educación científica basada en la ciencia; la cual se vio influenciada por las ideas del positivismo, tan de moda en esa época.
BIBLIOGRAFÍA:
RICO, Galindo Rosario, ÁVILA, Ramírez Margarita, YARZA, Chousal Ma. Cristina, Historia de México, Editorial SM. México D.F 2002, pp. 252.
http:/www.monografías.com/trabajos15/iglesia-estado-mexico/iglesia-estado-mexico.shtml#REFORMALIB.26 de noviembre.
http:/www.monografías.com/trabajos28/positivismo-jurídico/positivismo-jurídico.shtml# Evolución del positivismo en%20México.2 de diciembre 2007.
Jáuregui, Luis. Nueva historia mínima de México, p.p 127.
Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito, SEP. Historia sexto año, México 207. pp.111.
Biblioteca de Consulta Microsoft, Encarta 2005. 1993-2004 Microsoft Corporation.
[1] Jáuregui, Luis. Nueva historia mínima de México, p. 114.
[2] Jáuregui, Luis. Nueva historia mínima de México, p. 125
[3] http:/www.monografías.com/trabajos15/iglesia-estado-mexico/iglesia-estado-mexico.shtml#REFORMALIB.26 de noviembre.
[4] Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation.
[5] Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito, SEP. Historia sexto año. P.59.
martes, 11 de marzo de 2008
REVOLUCIÓN INDUSTRIAL
La Revolución Industrial fue un proceso histórico de gran desarrollo basado en el uso de máquinas para la producción cambiando el panorama político, económico, social y cultural del mundo. La industrialización tomó forma inicialmente a finales del siglo XVIII en el occidente de Europa, en particular en Gran Bretaña. Durante las primeras décadas del siglo XIX, sus rasgos distintivos se extendieron rápidamente a lugares como Francia, Alemania, Bélgica y Estados Unidos. En los primeros años del siglo XX, llega a lugares fuera de Europa y Norteamérica, especialmente a Japón. A finales del siglo XX, la industrialización o sus efectos habían alcanzado prácticamente a todos los rincones del globo.
Las transformaciones que dieron origen a este periodo fueron el paso de un sistema de producción doméstica y el inició de la elaboración de productos para el comercio local, que después paso del sistema de producción doméstica al de las fábricas. En un mismo edificio los obreros y medios de producción (herramientas propiedad de los capitalistas) se conjuntaban para producir. Se empiezan a utilizar mecanismos móviles con fuerzas motrices no animales que llevaron a que se dieran cambios en la sociedad.
Surgen cambios en la distribución de las actividades económicas, también sistemas de transportes nuevos y revolucionarios, además surgen las clases del proletariado (clase trabajadora) y la burguesía; la cual la definen los marxistas como “la clase social dominante en el modo de producción capitalista, poseedora de los medios de producción, gracias a lo cual podía acumular las plusvalías generadas por le trabajo asalariado de los proletariados”[1]
Muchas personas que vivían en el campo emigran a las ciudades, los conocimientos científicos empiezan a aplicarse a los sistemas productivos, tienden a la especialización de bienes para el mercado internacional más que para el local.
Algunos de los antecedentes de la revolución fueron: el aumento de la producción agrícola, el crecimiento de la población, el incremento de mano de obra barata, el incremento del mercado potencial, el progreso en la ciencia y la tecnología, la difusión de la ciencias a un grupo mayor, la existencia de mercados, redes y vías rápidas, la existencia de medios de comunicación y acumulación de capital entre otros.
Uno de los principales avances tecnológicos del principio de la Revolución Industrial fue la invención de la máquina de vapor. Cuando se mecanizaron por primera vez las fábricas textiles sólo se disponía de la energía hidráulica para hacer funcionar las máquinas y el propietario se veía obligado a situar la fábrica cerca de una fuente de agua, la cual, a veces, se encontraba en un área poco adecuada y lejos de la oferta de trabajo. Después de 1785, fecha en la que se instaló por primera vez una máquina de vapor en una fábrica de algodón, el vapor empezó a sustituir al agua como fuerza motriz. Los productores podían establecer fábricas más cercanas a la oferta de trabajo y a los mercados de bienes. El desarrollo de la locomotora y de los barcos de vapor a principios del siglo XIX permitió enviar los productos manufacturados hacia mercados lejanos más rápida y económicamente, y así se favoreció la industrialización.
“La industrialización ha acarreado consecuencias abrumadoras. No sólo cambió radicalmente la vida laboral, sino también la vida familiar y el ocio personal. De alguna manera, redefinió los motivos por los que se tenían hijos. Incrementó claramente el poder del estado, especialmente en lo que se refiere a la producción militar. El proceso alteró incluso a sociedades que no estaban directamente inmersas en la industrialización. Las economías industriales adquirieron ventaja sobre las sociedades que seguían basándose en la agricultura, un desequilibrio que todavía afecta a las relaciones económicas mundiales”. [2]
El exceso de mano de obra bajo los salarios de los obreros, fue necesario que todos los integrantes de la familia incluidos los niños desde los cuatro años de edad. Hombres mujeres y niños trabajaban jornadas de trabajo de 12 a 14 horas diarias, recibiendo malos tratos y condiciones pésimas de trabajo que les dañaba su salud.
Con la Revolución Industrial la transformación de los trabajos manuales (realizados desde la antigüedad por las mujeres de forma gratuita) hacia un modelo de producción masiva mecanizada permitió a las mujeres de las clases bajas trabajar en las nuevas fábricas. Esto supuso el comienzo de su independencia y proletarización: las condiciones de trabajo no eran buenas y sus salarios, inferiores a los de los hombres, estaban controlados legalmente por sus maridos. Al mismo tiempo se consideraba que las mujeres de la clase media y alta debían permanecer en casa como símbolo decorativo del éxito económico de sus maridos. La única alternativa para las mujeres respetables de cualquier clase era el trabajo como profesoras, vendedoras o doncellas.
Debido a que la Revolución Industrial surgió en Inglaterra, y con ella el desarrollo del sistema fabril y la explotación de los niños, conviene remitirse al siglo XVIII en Inglaterra, cuando los propietarios de las fábricas de algodón recogían niños de los orfanatos o se los compraban a gente pobre, haciéndoles trabajar después a cambio, tan sólo, de su manutención. En algunos casos, niños de cinco y seis años llegaban a trabajar entre trece y dieciséis horas al día.
Algunos reformistas, ya desde comienzos del siglo XIX, intentaron establecer restricciones legales para paliar este tipo de abusos. Sus logros, sin embargo, fueron escasos, ya que ni siquiera consiguieron reforzar las leyes existentes sobre número de horas de la jornada laboral o edad mínima para poder trabajar. Estas condiciones laborales se generalizaron en todas las fábricas. La mayoría de las veces, con el consentimiento de los principales líderes políticos, sociales y religiosos, se permitía que los niños trabajaran en tareas tan peligrosas como la minería. Entre las consecuencias sociales negativas cabe destacar el analfabetismo de la población, el empobrecimiento de las familias y el crecimiento del número de niños enfermos y con facultades físicas disminuidas.
La indignación social creció de forma paulatina. Sin embargo, la primera ley inglesa relevante sobre explotación infantil no se dictó hasta 1878; en ella se establecía la edad mínima para trabajar a los diez años, y se obligaba a los patrones de las empresas a que los niños con edades comprendidas entre diez y catorce años no trabajaran más de media jornada o días alternos. Además, el sábado sólo se trabajaría media jornada. Esta ley también limitaba a doce las horas que podían trabajar los adolescentes con edades comprendidas entre catorce y dieciocho años, permitiéndoles un descanso de al menos dos horas para comer.
No fue hasta finales del siglo XIX surgen algunos movimientos de mejoras en el trabajo y en contra de la esclavitud, los obreros empezaron a tener conciencia de clase y se formaron los primeros sindicatos en donde se defendió el derecho de huelga. Algunas condiciones mejoraron por las vías de las leyes creadas como defensa de la clase trabajadora.
Definitivamente que Tomas Moro en su obra la Utopía, desfasaba la realidad tan cruel en la que vivían la clase menos agraciada: el proletariado. Claro esta que con esas condiciones antes descritas de la población resulta muy absurdo la idea de Moro al describir a Utopía como una comunidad que establece la propiedad común de los bienes, en donde todos viven con igualdad y armonía y en la sus habitantes en sus ratos libres se dedican a la lectura y al arte. Por lo anterior me parece muy acertada la definición de utopía para describir obras de ficción en la que el autor concibe a la manera de que una sociedad se organice mejor.
Pareciera que las condiciones de vida de muchos sectores de la población se quedo estancada en el tiempo; ya que hoy en día se sigue dando la explotación de la gente humilde y con más necesidades; eso lo podemos ver en los salarios tan bajos que pagan las empresas a sus empleados, mismos que no les alcanzan a las familias ni para comer. ¿Cuántos niños aquí en nuestra ciudad abandonan las escuelas de primaria y secundaria para trabajar porque no alcanza el dinero de padres?
Han pasado revoluciones y movimientos pero no se han dado cambios verdaderos, aún hay pobreza extrema, analfabetismo, desempleo y siguen siendo pocos los dueños de los medios de producción. Al igual que en años atrás hombres y mujeres tienen que trabajar para poder sostener las familias, ya que cada vez ajusta menos lo que se gana. Las personas también están propensas a enfermedades por el estrés de trabajar jornadas largas con muy pocos descansos. Hasta los maestros estamos inmersos en esta situación difícil de trabajar dobles turnos, descuidar a las familias y desgastarse física y emocionalmente.
¡Pensar que todo puede cambiar! … Sería una Utopía.
BIBLIOGRAFÍA
http://www.fhuc.unl.edu.ar./olimphistoria/manuales/alumnos/1ra_Sección/texto3.pdf.
http://www.portalplanetasedna.com.ar/burguesia.htm.
PETER N. STEARNS, “Influencia Mundial de la Revolución Industrial” Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005
T.K. Derry, TREVOR Williams, Historia de la tecnología Siglo XXI, 12ª edición. 774p.p.
[1] http://www.portalplanetasedna.com.ar/burguesia.htm.
[2] PETER N. STEARNS, “Influencia Mundial de la Revolución Industrial” Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005
Las transformaciones que dieron origen a este periodo fueron el paso de un sistema de producción doméstica y el inició de la elaboración de productos para el comercio local, que después paso del sistema de producción doméstica al de las fábricas. En un mismo edificio los obreros y medios de producción (herramientas propiedad de los capitalistas) se conjuntaban para producir. Se empiezan a utilizar mecanismos móviles con fuerzas motrices no animales que llevaron a que se dieran cambios en la sociedad.
Surgen cambios en la distribución de las actividades económicas, también sistemas de transportes nuevos y revolucionarios, además surgen las clases del proletariado (clase trabajadora) y la burguesía; la cual la definen los marxistas como “la clase social dominante en el modo de producción capitalista, poseedora de los medios de producción, gracias a lo cual podía acumular las plusvalías generadas por le trabajo asalariado de los proletariados”[1]
Muchas personas que vivían en el campo emigran a las ciudades, los conocimientos científicos empiezan a aplicarse a los sistemas productivos, tienden a la especialización de bienes para el mercado internacional más que para el local.
Algunos de los antecedentes de la revolución fueron: el aumento de la producción agrícola, el crecimiento de la población, el incremento de mano de obra barata, el incremento del mercado potencial, el progreso en la ciencia y la tecnología, la difusión de la ciencias a un grupo mayor, la existencia de mercados, redes y vías rápidas, la existencia de medios de comunicación y acumulación de capital entre otros.
Uno de los principales avances tecnológicos del principio de la Revolución Industrial fue la invención de la máquina de vapor. Cuando se mecanizaron por primera vez las fábricas textiles sólo se disponía de la energía hidráulica para hacer funcionar las máquinas y el propietario se veía obligado a situar la fábrica cerca de una fuente de agua, la cual, a veces, se encontraba en un área poco adecuada y lejos de la oferta de trabajo. Después de 1785, fecha en la que se instaló por primera vez una máquina de vapor en una fábrica de algodón, el vapor empezó a sustituir al agua como fuerza motriz. Los productores podían establecer fábricas más cercanas a la oferta de trabajo y a los mercados de bienes. El desarrollo de la locomotora y de los barcos de vapor a principios del siglo XIX permitió enviar los productos manufacturados hacia mercados lejanos más rápida y económicamente, y así se favoreció la industrialización.
“La industrialización ha acarreado consecuencias abrumadoras. No sólo cambió radicalmente la vida laboral, sino también la vida familiar y el ocio personal. De alguna manera, redefinió los motivos por los que se tenían hijos. Incrementó claramente el poder del estado, especialmente en lo que se refiere a la producción militar. El proceso alteró incluso a sociedades que no estaban directamente inmersas en la industrialización. Las economías industriales adquirieron ventaja sobre las sociedades que seguían basándose en la agricultura, un desequilibrio que todavía afecta a las relaciones económicas mundiales”. [2]
El exceso de mano de obra bajo los salarios de los obreros, fue necesario que todos los integrantes de la familia incluidos los niños desde los cuatro años de edad. Hombres mujeres y niños trabajaban jornadas de trabajo de 12 a 14 horas diarias, recibiendo malos tratos y condiciones pésimas de trabajo que les dañaba su salud.
Con la Revolución Industrial la transformación de los trabajos manuales (realizados desde la antigüedad por las mujeres de forma gratuita) hacia un modelo de producción masiva mecanizada permitió a las mujeres de las clases bajas trabajar en las nuevas fábricas. Esto supuso el comienzo de su independencia y proletarización: las condiciones de trabajo no eran buenas y sus salarios, inferiores a los de los hombres, estaban controlados legalmente por sus maridos. Al mismo tiempo se consideraba que las mujeres de la clase media y alta debían permanecer en casa como símbolo decorativo del éxito económico de sus maridos. La única alternativa para las mujeres respetables de cualquier clase era el trabajo como profesoras, vendedoras o doncellas.
Debido a que la Revolución Industrial surgió en Inglaterra, y con ella el desarrollo del sistema fabril y la explotación de los niños, conviene remitirse al siglo XVIII en Inglaterra, cuando los propietarios de las fábricas de algodón recogían niños de los orfanatos o se los compraban a gente pobre, haciéndoles trabajar después a cambio, tan sólo, de su manutención. En algunos casos, niños de cinco y seis años llegaban a trabajar entre trece y dieciséis horas al día.
Algunos reformistas, ya desde comienzos del siglo XIX, intentaron establecer restricciones legales para paliar este tipo de abusos. Sus logros, sin embargo, fueron escasos, ya que ni siquiera consiguieron reforzar las leyes existentes sobre número de horas de la jornada laboral o edad mínima para poder trabajar. Estas condiciones laborales se generalizaron en todas las fábricas. La mayoría de las veces, con el consentimiento de los principales líderes políticos, sociales y religiosos, se permitía que los niños trabajaran en tareas tan peligrosas como la minería. Entre las consecuencias sociales negativas cabe destacar el analfabetismo de la población, el empobrecimiento de las familias y el crecimiento del número de niños enfermos y con facultades físicas disminuidas.
La indignación social creció de forma paulatina. Sin embargo, la primera ley inglesa relevante sobre explotación infantil no se dictó hasta 1878; en ella se establecía la edad mínima para trabajar a los diez años, y se obligaba a los patrones de las empresas a que los niños con edades comprendidas entre diez y catorce años no trabajaran más de media jornada o días alternos. Además, el sábado sólo se trabajaría media jornada. Esta ley también limitaba a doce las horas que podían trabajar los adolescentes con edades comprendidas entre catorce y dieciocho años, permitiéndoles un descanso de al menos dos horas para comer.
No fue hasta finales del siglo XIX surgen algunos movimientos de mejoras en el trabajo y en contra de la esclavitud, los obreros empezaron a tener conciencia de clase y se formaron los primeros sindicatos en donde se defendió el derecho de huelga. Algunas condiciones mejoraron por las vías de las leyes creadas como defensa de la clase trabajadora.
Definitivamente que Tomas Moro en su obra la Utopía, desfasaba la realidad tan cruel en la que vivían la clase menos agraciada: el proletariado. Claro esta que con esas condiciones antes descritas de la población resulta muy absurdo la idea de Moro al describir a Utopía como una comunidad que establece la propiedad común de los bienes, en donde todos viven con igualdad y armonía y en la sus habitantes en sus ratos libres se dedican a la lectura y al arte. Por lo anterior me parece muy acertada la definición de utopía para describir obras de ficción en la que el autor concibe a la manera de que una sociedad se organice mejor.
Pareciera que las condiciones de vida de muchos sectores de la población se quedo estancada en el tiempo; ya que hoy en día se sigue dando la explotación de la gente humilde y con más necesidades; eso lo podemos ver en los salarios tan bajos que pagan las empresas a sus empleados, mismos que no les alcanzan a las familias ni para comer. ¿Cuántos niños aquí en nuestra ciudad abandonan las escuelas de primaria y secundaria para trabajar porque no alcanza el dinero de padres?
Han pasado revoluciones y movimientos pero no se han dado cambios verdaderos, aún hay pobreza extrema, analfabetismo, desempleo y siguen siendo pocos los dueños de los medios de producción. Al igual que en años atrás hombres y mujeres tienen que trabajar para poder sostener las familias, ya que cada vez ajusta menos lo que se gana. Las personas también están propensas a enfermedades por el estrés de trabajar jornadas largas con muy pocos descansos. Hasta los maestros estamos inmersos en esta situación difícil de trabajar dobles turnos, descuidar a las familias y desgastarse física y emocionalmente.
¡Pensar que todo puede cambiar! … Sería una Utopía.
BIBLIOGRAFÍA
http://www.fhuc.unl.edu.ar./olimphistoria/manuales/alumnos/1ra_Sección/texto3.pdf.
http://www.portalplanetasedna.com.ar/burguesia.htm.
PETER N. STEARNS, “Influencia Mundial de la Revolución Industrial” Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005
T.K. Derry, TREVOR Williams, Historia de la tecnología Siglo XXI, 12ª edición. 774p.p.
[1] http://www.portalplanetasedna.com.ar/burguesia.htm.
[2] PETER N. STEARNS, “Influencia Mundial de la Revolución Industrial” Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005
EL RENACIMIENTO
El Renacimiento fue un período de intensos y acelerados cambios, que abarca 200 años: de 1450 a 1650 aproximadamente. Estos dos siglos se caracterizan por un gran deseo de conocimientos, ambición y creatividad en el ser humano; esto hace posible que se realicen los grandes descubrimientos geográficos, se invente la imprenta, florezcan las ciudades, se impulse el desarrollo de la investigación científica y renazcan las artes. También es el momento en el que se fortalecen naciones tan poderosas como Inglaterra, Francia, España y Portugal.
En el presente trabajo se describirán los cambios y descubrimientos que modificaron el rumbo de la historia y las consecuencias sociales, políticas y económicas que estas trajeron.
Con el Renacimiento Europa se consolidó como el más avanzado y poderoso de los continentes y en poco tiempo, las naciones más poderosas convirtieron en colonias a las civilizaciones de América y algunas regiones de África, Asia y Oceanía
Los dos rasgos esenciales de este movimiento son la imitación de las formas clásicas de Grecia y Roma y la intensa preocupación por la vida profana que se expresa en un creciente interés por el humanismo y la afirmación de los valores del individuo. El término renacimiento se utiliza fundamentalmente para describir el periodo en el que tuvo lugar un espectacular florecimiento de la vida artística e intelectual en Europa y se puede definir como “una renovación del hombre en sus capacidades y sus poderes, en su religión, arte, filosofía y vida asociada. Es la re-forma del hombre y su mundo, es el sentido de una vuelta a la forma original”[1]
Durante este período se intensifica el comercio de Oriente hacia Europa. Los artículos primero llegaban a Constantinopla y Alejandría y desde ahí eran distribuidos por los acaudalados comerciantes de Génova y Venecia, prósperas ciudades italianas. Los productos más cotizados eran las especies (pimienta, clavo, canela), la seda y la cerámica. En los siglos XIV y XV Italia se volvió el país europeo más prospero, gracias a esa gran actividad en el desarrollo y la expansión del comercio internacional por vía terrestre y marítima.
De alguna manera el comercio dio lugar al crecimiento de nuevos mercados de lujo, surgieron compradores del arte y del saber; rápidamente los comerciantes se apoderaron de las ideas y los mercados nuevos y dirigieron su mirada hacia el exterior en busca de riquezas y nuevas formas de crecer en sus negocios. Esta visión creó una sociedad con ideas de innovación y aventura y descubrimientos tecnológicos. Este influjo de desarrollo e ideas humanistas no tardaron en propagarse en el resto de Europa sobre todo en Francia, Inglaterra y algunas zonas de Alemania; logrando un crecimiento en la actividad política, intelectual y artística.
Se puede decir que los tres descubrimientos tecnológicos: la imprenta, la pólvora y la brújula magnética, revolucionaron al mundo al haber hecho posible la nueva era del arte y del saber.
La invención de la imprenta se debe al ingenio de un mecánico alemán llamado Juan Gutemberg que causó en Europa y posteriormente en todo el mundo una revolución, ya que el conocimiento que antes estaba restringido a unos cuantos, a partir de entonces estuvo a disposición de cualquier persona que supiera leer.
La imprenta contribuyó, además, a promover el levantamiento religioso conocido como la Reforma. Martín Lutero, un sacerdote profesor de la Universidad de Wittenberg, en Alemania, quien promocionó su nueva visión radical del cristianismo.
Una de sus ideas a favor de la educación de fue: “no hay ninguna otra ofensa visible que, a los ojos de Dios, sea un fardo tan pesado para el mundo y merezca castigo tan duro como la negligencia en la educación de los niños”[2]
Estas y muchas otras ideas de los intelectuales de la época fueron impresas y divulgadas gracias a ese gran invento “la imprenta”.
El invento de la pólvora provocó una gran actividad bélica, los cañones y las armas de fuego de tecnología avanzada contribuían al poder en el campo de batalla, los supercañones permitieron conquistar ciudades amuralladas.
Gracias a los inventos de la brújula y el astrolabio los marineros tuvieron grandes progresos y descubrimientos de tierras. Los geógrafos y marineros e Europa sabían desde principios del siglo XV que la Tierra era esférica, apoyándose en las ideas del sabio Ptolomeo. También estaban muy adelantados en la construcción de embarcaciones que les facilitaba la navegación por mares tempestuosos y desconocidos; de ahí que los puertos europeos adquirieron mucha importancia como centros mercantiles; mientras nuevas rutas y tierras eran descubiertas.
Mientras los navegantes hacían los viajes por el mundo, los artistas europeos crearon nuevas formas de expresar la belleza. Los escultures, pintores, literatos y arquitectos vuelven a buscar la perfección que en la antigüedad los griegos y romanos habían logrado en sus obras. La cuna del Renacimiento fueron las ciudades italianas Florencia, Roma y Venecia. Los artistas fueron financiados por nobles, clérigos y ricos comerciantes que apreciaban sus obras. De esta manera, los artistas desarrollaron su arte en libertad, viviendo decorosamente.
Uno de los grandes artistas del renacimiento fue Leonardo da Vinci, pintor, escultor, músico, anatomista, constructor de presas y canales entre otras cosas, que dejo huella en sus obras artísticas.
Por su parte los científicos descubrieron muchos aspectos sobre la naturaleza y sobre el funcionamiento del cuerpo humano, sobre el sistema solar y las características de la Tierra. Los científicos de esta época dieron luz a todos estos conocimientos. Nicolás Copérnico, afirmó que la Tierra giraba alrededor del Sol, después Kepler descubrió el movimiento de los planetas y Galileo Galilei usando el telescopio hecho por el mismo, observó que algunos planetas tenían satélites.
El avance del saber, sobre todo de las ciencias naturales, impulsó en última instancia lo que se conoce actualmente por la revolución científica. Y así se produjeron los avances intelectuales dentro del contexto de la revolución de los consumidores iniciada durante el renacimiento. El interés de los europeos por el arte, la ciencia y la cultura se habían extendido hasta invadir gran parte del mundo, y entonces el renacimiento dejó paso a la Ilustración o época de las luces, término utilizado para describir las tendencias en el pensamiento y la literatura en Europa y en toda América previas a la Revolución Francesa. La frase fue empleada con mucha frecuencia por los propios escritores de este periodo, convencidos de que emergían de siglos de oscuridad e ignorancia a una nueva edad iluminada por la razón, la ciencia y el respeto a la humanidad.
Aunque la Ilustración tenía en un principio el interés de difundir la nueva visión científica de la naturaleza y el estudio de la psicología; es más su impacto en el campo del derecho y el de la economía.
Los ilustrados tenía mucha fe en la potencia de la educación, querían renovarla, enriquecerla con la ciencia y ponerla al alcance de todos; pero su objetivo no se cumplió en su totalidad, puesto que su interés por la educación se desvío y en Inglaterra y Francia ocupándose muy poco por este aspecto propiamente. Si se desarrolla una gran obra educativa a través de la imprenta (revistas, panfletos y enciclopedias); pero su penetración en el mundo de la escolástica es más lenta.
De alguna manera el que no se haya logrado el objetivo del desarrollo pleno de la educación, se debe en parte a la característica de la cultura de la Ilustración, que es en su origen esencial de la cultura de la clase burguesa (médicos, fabricantes, comerciantes y otros gremios) que esta conciente de sus derechos y de su función histórica y que no quiere perderlos. Bajo estas características la Ilustración “es un fenómeno social de gran alcance, que tiende esencialmente a hacer de la burguesía la nueva clase dirigente”[3] De ahí que la educación no llegará a las masas populares y se caracterizará por el elitismo, el aristocratismo y el individualismo; se centro en el clero, la nobleza y la burguesía naciente.
Los principales educadores renacentistas fueron: Victorino de Feltre (proponía una educación individualizada), Erasmo Desiderio (creía que el hombre debería ser inteligente y libre), Juan Luis Vives (reconoció las ventajas del método inductivo, lo concreto y el juguete infantil), Montaigne (que la educación no se centre en la memorización, que se tome en cuenta la individualización de los niños y que se eduque integralmente).
Indudablemente la Ilustración tuvo un gran auge en Francia, pero el origen de las doctrinas del enciclopedismo se pueden encontrar en la filosofía inglesa con Bancón, Locke, Berkeley, Hume y con Newton, que se rehusa a construir teorías metafísicas y se limita a una descripción empírica-matemática de los hechos naturales; explicación que de alguna manera ponen en desventaja a las ideas de la Iglesia.
En el ámbito educativo los grandes aportaciones en el pensamiento ilustrado las dieron Rousseau (el Emilio), Pestalozzi (la naturaleza de la educación) y Herbart (el método de enseñanza: claridad, asociación, sistema y método)
Más que un conjunto de ideas fijas, la Ilustración implicaba una actitud, un método una inquietud política, cultural y social que desencadeno movimientos, luchas y revoluciones, no solo en Europa; sino en todo el mundo.
Con lo que respecta a México años más tarde esas ideas fueron retomadas y aplicadas para lograr la Independencia de nuestro país. Gracias a los enciclopedistas y a sus ideas los mexicanos somos libres.
Por lo que compete a la educación aunque esta, haya sido destinada a las clases pudientes, la fundamentación pedagógica fue sustento para los tipos de escuelas y de enseñanza que se desarrollaron posteriormente y que siguen vigentes en nuestros días.
BIBLIOGRAFÍA
MOACIR, Gadotti. Historia de las ideas pedagógicas. Editores Siglo Veintiuno. P.119.
ABAGNANO, N. Y A. VISALBERGHÍ. Historia de la pedagogía. Fondo de
Cultura Económica. México, Buenos Aires 2004. p.377.
U.P.N. Historia de la ideas de la Ilustración Volumen 3. SEA México. D.F. 1990. p.204
LÓPEZ, Miguel Ángel. Historia de las ideas. Volumen 4. p135.
FREDERICK, Mayer. Pedagogía Comparada. Editorial PAX. P.105.
[1] ABBAGNANO, N. Historia de la Pedagogía. Pág. 202
[2] MOACIR, Gadotti. Historia de las ideas pedagógicas. P.62.
[3] ABBAGNANO, N. Historia de la Pedagogía. Pág. 202
En el presente trabajo se describirán los cambios y descubrimientos que modificaron el rumbo de la historia y las consecuencias sociales, políticas y económicas que estas trajeron.
Con el Renacimiento Europa se consolidó como el más avanzado y poderoso de los continentes y en poco tiempo, las naciones más poderosas convirtieron en colonias a las civilizaciones de América y algunas regiones de África, Asia y Oceanía
Los dos rasgos esenciales de este movimiento son la imitación de las formas clásicas de Grecia y Roma y la intensa preocupación por la vida profana que se expresa en un creciente interés por el humanismo y la afirmación de los valores del individuo. El término renacimiento se utiliza fundamentalmente para describir el periodo en el que tuvo lugar un espectacular florecimiento de la vida artística e intelectual en Europa y se puede definir como “una renovación del hombre en sus capacidades y sus poderes, en su religión, arte, filosofía y vida asociada. Es la re-forma del hombre y su mundo, es el sentido de una vuelta a la forma original”[1]
Durante este período se intensifica el comercio de Oriente hacia Europa. Los artículos primero llegaban a Constantinopla y Alejandría y desde ahí eran distribuidos por los acaudalados comerciantes de Génova y Venecia, prósperas ciudades italianas. Los productos más cotizados eran las especies (pimienta, clavo, canela), la seda y la cerámica. En los siglos XIV y XV Italia se volvió el país europeo más prospero, gracias a esa gran actividad en el desarrollo y la expansión del comercio internacional por vía terrestre y marítima.
De alguna manera el comercio dio lugar al crecimiento de nuevos mercados de lujo, surgieron compradores del arte y del saber; rápidamente los comerciantes se apoderaron de las ideas y los mercados nuevos y dirigieron su mirada hacia el exterior en busca de riquezas y nuevas formas de crecer en sus negocios. Esta visión creó una sociedad con ideas de innovación y aventura y descubrimientos tecnológicos. Este influjo de desarrollo e ideas humanistas no tardaron en propagarse en el resto de Europa sobre todo en Francia, Inglaterra y algunas zonas de Alemania; logrando un crecimiento en la actividad política, intelectual y artística.
Se puede decir que los tres descubrimientos tecnológicos: la imprenta, la pólvora y la brújula magnética, revolucionaron al mundo al haber hecho posible la nueva era del arte y del saber.
La invención de la imprenta se debe al ingenio de un mecánico alemán llamado Juan Gutemberg que causó en Europa y posteriormente en todo el mundo una revolución, ya que el conocimiento que antes estaba restringido a unos cuantos, a partir de entonces estuvo a disposición de cualquier persona que supiera leer.
La imprenta contribuyó, además, a promover el levantamiento religioso conocido como la Reforma. Martín Lutero, un sacerdote profesor de la Universidad de Wittenberg, en Alemania, quien promocionó su nueva visión radical del cristianismo.
Una de sus ideas a favor de la educación de fue: “no hay ninguna otra ofensa visible que, a los ojos de Dios, sea un fardo tan pesado para el mundo y merezca castigo tan duro como la negligencia en la educación de los niños”[2]
Estas y muchas otras ideas de los intelectuales de la época fueron impresas y divulgadas gracias a ese gran invento “la imprenta”.
El invento de la pólvora provocó una gran actividad bélica, los cañones y las armas de fuego de tecnología avanzada contribuían al poder en el campo de batalla, los supercañones permitieron conquistar ciudades amuralladas.
Gracias a los inventos de la brújula y el astrolabio los marineros tuvieron grandes progresos y descubrimientos de tierras. Los geógrafos y marineros e Europa sabían desde principios del siglo XV que la Tierra era esférica, apoyándose en las ideas del sabio Ptolomeo. También estaban muy adelantados en la construcción de embarcaciones que les facilitaba la navegación por mares tempestuosos y desconocidos; de ahí que los puertos europeos adquirieron mucha importancia como centros mercantiles; mientras nuevas rutas y tierras eran descubiertas.
Mientras los navegantes hacían los viajes por el mundo, los artistas europeos crearon nuevas formas de expresar la belleza. Los escultures, pintores, literatos y arquitectos vuelven a buscar la perfección que en la antigüedad los griegos y romanos habían logrado en sus obras. La cuna del Renacimiento fueron las ciudades italianas Florencia, Roma y Venecia. Los artistas fueron financiados por nobles, clérigos y ricos comerciantes que apreciaban sus obras. De esta manera, los artistas desarrollaron su arte en libertad, viviendo decorosamente.
Uno de los grandes artistas del renacimiento fue Leonardo da Vinci, pintor, escultor, músico, anatomista, constructor de presas y canales entre otras cosas, que dejo huella en sus obras artísticas.
Por su parte los científicos descubrieron muchos aspectos sobre la naturaleza y sobre el funcionamiento del cuerpo humano, sobre el sistema solar y las características de la Tierra. Los científicos de esta época dieron luz a todos estos conocimientos. Nicolás Copérnico, afirmó que la Tierra giraba alrededor del Sol, después Kepler descubrió el movimiento de los planetas y Galileo Galilei usando el telescopio hecho por el mismo, observó que algunos planetas tenían satélites.
El avance del saber, sobre todo de las ciencias naturales, impulsó en última instancia lo que se conoce actualmente por la revolución científica. Y así se produjeron los avances intelectuales dentro del contexto de la revolución de los consumidores iniciada durante el renacimiento. El interés de los europeos por el arte, la ciencia y la cultura se habían extendido hasta invadir gran parte del mundo, y entonces el renacimiento dejó paso a la Ilustración o época de las luces, término utilizado para describir las tendencias en el pensamiento y la literatura en Europa y en toda América previas a la Revolución Francesa. La frase fue empleada con mucha frecuencia por los propios escritores de este periodo, convencidos de que emergían de siglos de oscuridad e ignorancia a una nueva edad iluminada por la razón, la ciencia y el respeto a la humanidad.
Aunque la Ilustración tenía en un principio el interés de difundir la nueva visión científica de la naturaleza y el estudio de la psicología; es más su impacto en el campo del derecho y el de la economía.
Los ilustrados tenía mucha fe en la potencia de la educación, querían renovarla, enriquecerla con la ciencia y ponerla al alcance de todos; pero su objetivo no se cumplió en su totalidad, puesto que su interés por la educación se desvío y en Inglaterra y Francia ocupándose muy poco por este aspecto propiamente. Si se desarrolla una gran obra educativa a través de la imprenta (revistas, panfletos y enciclopedias); pero su penetración en el mundo de la escolástica es más lenta.
De alguna manera el que no se haya logrado el objetivo del desarrollo pleno de la educación, se debe en parte a la característica de la cultura de la Ilustración, que es en su origen esencial de la cultura de la clase burguesa (médicos, fabricantes, comerciantes y otros gremios) que esta conciente de sus derechos y de su función histórica y que no quiere perderlos. Bajo estas características la Ilustración “es un fenómeno social de gran alcance, que tiende esencialmente a hacer de la burguesía la nueva clase dirigente”[3] De ahí que la educación no llegará a las masas populares y se caracterizará por el elitismo, el aristocratismo y el individualismo; se centro en el clero, la nobleza y la burguesía naciente.
Los principales educadores renacentistas fueron: Victorino de Feltre (proponía una educación individualizada), Erasmo Desiderio (creía que el hombre debería ser inteligente y libre), Juan Luis Vives (reconoció las ventajas del método inductivo, lo concreto y el juguete infantil), Montaigne (que la educación no se centre en la memorización, que se tome en cuenta la individualización de los niños y que se eduque integralmente).
Indudablemente la Ilustración tuvo un gran auge en Francia, pero el origen de las doctrinas del enciclopedismo se pueden encontrar en la filosofía inglesa con Bancón, Locke, Berkeley, Hume y con Newton, que se rehusa a construir teorías metafísicas y se limita a una descripción empírica-matemática de los hechos naturales; explicación que de alguna manera ponen en desventaja a las ideas de la Iglesia.
En el ámbito educativo los grandes aportaciones en el pensamiento ilustrado las dieron Rousseau (el Emilio), Pestalozzi (la naturaleza de la educación) y Herbart (el método de enseñanza: claridad, asociación, sistema y método)
Más que un conjunto de ideas fijas, la Ilustración implicaba una actitud, un método una inquietud política, cultural y social que desencadeno movimientos, luchas y revoluciones, no solo en Europa; sino en todo el mundo.
Con lo que respecta a México años más tarde esas ideas fueron retomadas y aplicadas para lograr la Independencia de nuestro país. Gracias a los enciclopedistas y a sus ideas los mexicanos somos libres.
Por lo que compete a la educación aunque esta, haya sido destinada a las clases pudientes, la fundamentación pedagógica fue sustento para los tipos de escuelas y de enseñanza que se desarrollaron posteriormente y que siguen vigentes en nuestros días.
BIBLIOGRAFÍA
MOACIR, Gadotti. Historia de las ideas pedagógicas. Editores Siglo Veintiuno. P.119.
ABAGNANO, N. Y A. VISALBERGHÍ. Historia de la pedagogía. Fondo de
Cultura Económica. México, Buenos Aires 2004. p.377.
U.P.N. Historia de la ideas de la Ilustración Volumen 3. SEA México. D.F. 1990. p.204
LÓPEZ, Miguel Ángel. Historia de las ideas. Volumen 4. p135.
FREDERICK, Mayer. Pedagogía Comparada. Editorial PAX. P.105.
[1] ABBAGNANO, N. Historia de la Pedagogía. Pág. 202
[2] MOACIR, Gadotti. Historia de las ideas pedagógicas. P.62.
[3] ABBAGNANO, N. Historia de la Pedagogía. Pág. 202
TRABAJO SOBRE LOS SUMERIOS
El presente trabajo, nos da una panorámica general del como surgieron las grandes civilizaciones de la historia y de cómo estas nos han legado sus ideas y cultura a lo largo del tiempo. También se destacan hechos y personajes fundamentales para las sociedades pasadas y presentes. Para enmarcar esta gama cultural se iniciará citando a los sumerios, posteriormente a los griegos y a los romanos.
De acuerdo a los restos de vestigios artísticos y arquitectónicos que se tienen, se ha determinado que una de las más antiguas e importantes civilizaciones fue la de los sumerios. Pero qué fue lo que hizo que dicha cultura fuera tan desarrollada. Para poder entenderlo se debe de contextualizar su situación geográfica y social. Los sumerios habitaron la región comprendida entre los ríos Tigris y Éufrates, región fértil y apta para la aparición de la agricultura. De igual manera tenían un suelo que les proporcionaba el barro para los adobes que fueron el material constructivo más importante de esta civilización. Los mesopotámicos también cocieron esta arcilla para obtener terracota, con la que realizaron cerámica, esculturas y tablillas para la escritura.
Después de satisfacer las necesidades elementales de alimentación y vivienda, los sumerios buscaron otras actividades que especializaran a sus habitantes; surgiendo así el comercio, la artesanía y las clases sociales. Poco a poco la cultura sumeria fue formando un poderío y una historia que se dividió en tres periodos: Predinástico que abarco del 2900 al 2300, periodo que se distinguió por la violencia entre las ciudades de Uruk, Ur, Nippur, Umma y Lagash. De esta última se encontraron gran cantidad de escritos y restos arqueológicos. Se sabe que Umma derrotó a Lagash y que conquisto además a otras ciudades.
Otro periodo imperial fue el de Sargón Akkad (rey de los semitas) entre el 2300 y el 2200, que conquisto a toda Mesopotamia, creándose un gran imperio, jamás conquistado por nadie. Este se proclamó “Rey de las cuatro zonas” es decir, de todo el mundo conocido por ellos. Los semitas lograron una organización política y social muy destacada; pero sucumbió al final por la presión de pueblos nómadas y por los intentos de independencia de las ciudades sumerias.
El último periodo fue el de la época Neosumeria o Ur. Abarco del 2200 al 1800 y se caracterizo por el renacimiento de los sumerios. Se lograron avances en obras públicas, economía, leyes, se dio el siglo de oro y aparecen los poetas y eruditos. Pero como todo imperio, llegó a su fin; los semitas y pueblos vecinos inconformes con el poderío sumerio y al mando de un rey amorrita llamado Hammurabi los conquistaron en el año 1750. Así desapareció el mundo de los sumerios, pero su influencia cultural permaneció en los pueblos que se asentaban en esos territorios.
Es muy importante rescatar las aportaciones que hicieron los sumerios al mundo, su cultura, su organización; pero el legado más destacado fue la escritura cuneiforme. Las cosas positivas o negativas que adoptamos como sociedad son retomadas de la gran civilización de los sumerios.
Lo anterior nos lleva a pensar y reflexionar cómo una civilización, una cultura, un país; por más fuerte o sólido, siempre habrá intereses o enemigos que lo hagan sucumbir. Sin embargo, podrán destruirse imperios y reinos; pero los legados culturales permanecerán a lo largo de la historia. Tal es el caso de la escritura, legado que hasta nuestros días es la base de la comunicación.
Así como los sumerios podemos destacar a otras grandes civilizaciones como lo son Roma y Atenas; las cuales tienen una gran riqueza cultural que sigue vigente todavía. No existió en la historia una cultura que haya tenido una mayor influencia en el mundo que la griega. Todas las áreas del conocimiento se beneficiaron de algún modo de esta civilización incomparable. Podemos destacar algunas de las muchas aportaciones como: el Teorema de Pitágoras, su arquitectura, Teoría del átomo, clasificaciones de más de 1500 especies, concepto de democracia, ciudad y muchas otras aportaciones más. Para los griegos la perfección y la belleza era parte de su vida, conceptos que se hacían notar en sus cuerpos bien dotados y en las hermosas esculturas.
Por su parte los romanos; aunque tomaron muchas ideas de los griegos en cuanto a política, derecho y arquitectura. Roma se caracterizo por su gran capacidad militar, la que la llevo a convertirse en un gran imperio y que también esa característica fue la que la llevo a su exterminio. Sus aportaciones más relevantes son el derecho, igualdad, arquitectura, la medicina, la teología y su lengua.
Dentro de estas dos grandes civilizaciones podemos hablar de grandes personajes que con sus ideas revolucionaron la historia de su época y la nuestra.
Entre los más destacados tenemos a Sócrates, Platón y Aristóteles. Aunque existieron otros más.
Sócrates aportó a la educación el método de la dialéctica, que consistía en una discusión dirigida que tenía como finalidad llegar a la verdad. Este método se dividía en dos fases: la ironía y la mayéutica. La primera para limpiar la mente de falsos saberes y la segunda para sacar los conocimientos de su interior. El método culmina cundo se llega a una definición, pudiendo llegar a convertirse después de la observación y el estudio de la misma, en un concepto universal. La frase que distinguió a éste filósofo fue “Yo sólo se que no sé nada”.
El centro de la filosofía de Platón lo constituye su teoría de las formas o de las ideas. En el fondo, su idea del conocimiento, su teoría ética, su psicología, su concepto del Estado y su concepción del arte son entendidos desde esa concepción. Influido por Sócrates, Platón estaba seguro de que el conocimiento se puede alcanzar y que hay dos características esenciales del conocimiento: el conocimiento debe ser certero e infalible y debe tener como objeto lo que es en verdad real y no con lo que lo es sólo en apariencia. Ya que para Platón lo que es real tiene que ser fijo, permanente e inmutable. Lo anterior lo llevo a rechazar el empirismo, concluyendo que las ideas son la base del conocimiento y no lo que percibimos a través de los sentidos. Sus aportaciones más destacadas son la literatura con sus famosos diálogos en los que incluye su concepción del alma y sus virtudes. También sus ideas de política, ética y división de clases sociales fueron y son base de las leyes actuales.
Aristóteles, discípulo de Platón adopto varía ideas de éste. Por ejemplo en su Teoría del conocimiento retoma a la mayéutica como método; pero difiere con su maestro en lo referente a que los sentidos si son fuente de conocimientos. Aristóteles, señala la clasificación de los grados del saber: la experiencia (saber qué), el arte o técnica (saber cómo) y la sabiduría (saber por qué).
Si analizamos la filosofía, principios e ideas acerca del conocimiento, podemos rescatar muchos aspectos pedagógicos que en nuestros días se aplican en materia de educación. Cuantos profesores no usamos la mayéutica para hacer que el alumno saque de su interior sus ideas o el dialogo o discusión guiada para llegar a un concepto de algún contenido.
También usamos la observación y demostración de hechos para que los niños entiendan un concepto universal de las ciencias naturales o la matemática. Quién no incluye en sus planeaciones didácticas los grados del conocimiento al plantearnos los objetivos a aprender, la metodología a seguir para logarlo y el que tenga una aplicabilidad en la vida cotidiana. De hecho también esto último sustenta a los planes y programas en los perfiles de egreso de los estudiantes y también el artículo 3º constitucional.
Podríamos seguir haciendo relaciones con otros aspectos de la educación; pero lo que es claro, es que los grandes filósofos señalados, están aun presentes con su ideología.
De acuerdo a los restos de vestigios artísticos y arquitectónicos que se tienen, se ha determinado que una de las más antiguas e importantes civilizaciones fue la de los sumerios. Pero qué fue lo que hizo que dicha cultura fuera tan desarrollada. Para poder entenderlo se debe de contextualizar su situación geográfica y social. Los sumerios habitaron la región comprendida entre los ríos Tigris y Éufrates, región fértil y apta para la aparición de la agricultura. De igual manera tenían un suelo que les proporcionaba el barro para los adobes que fueron el material constructivo más importante de esta civilización. Los mesopotámicos también cocieron esta arcilla para obtener terracota, con la que realizaron cerámica, esculturas y tablillas para la escritura.
Después de satisfacer las necesidades elementales de alimentación y vivienda, los sumerios buscaron otras actividades que especializaran a sus habitantes; surgiendo así el comercio, la artesanía y las clases sociales. Poco a poco la cultura sumeria fue formando un poderío y una historia que se dividió en tres periodos: Predinástico que abarco del 2900 al 2300, periodo que se distinguió por la violencia entre las ciudades de Uruk, Ur, Nippur, Umma y Lagash. De esta última se encontraron gran cantidad de escritos y restos arqueológicos. Se sabe que Umma derrotó a Lagash y que conquisto además a otras ciudades.
Otro periodo imperial fue el de Sargón Akkad (rey de los semitas) entre el 2300 y el 2200, que conquisto a toda Mesopotamia, creándose un gran imperio, jamás conquistado por nadie. Este se proclamó “Rey de las cuatro zonas” es decir, de todo el mundo conocido por ellos. Los semitas lograron una organización política y social muy destacada; pero sucumbió al final por la presión de pueblos nómadas y por los intentos de independencia de las ciudades sumerias.
El último periodo fue el de la época Neosumeria o Ur. Abarco del 2200 al 1800 y se caracterizo por el renacimiento de los sumerios. Se lograron avances en obras públicas, economía, leyes, se dio el siglo de oro y aparecen los poetas y eruditos. Pero como todo imperio, llegó a su fin; los semitas y pueblos vecinos inconformes con el poderío sumerio y al mando de un rey amorrita llamado Hammurabi los conquistaron en el año 1750. Así desapareció el mundo de los sumerios, pero su influencia cultural permaneció en los pueblos que se asentaban en esos territorios.
Es muy importante rescatar las aportaciones que hicieron los sumerios al mundo, su cultura, su organización; pero el legado más destacado fue la escritura cuneiforme. Las cosas positivas o negativas que adoptamos como sociedad son retomadas de la gran civilización de los sumerios.
Lo anterior nos lleva a pensar y reflexionar cómo una civilización, una cultura, un país; por más fuerte o sólido, siempre habrá intereses o enemigos que lo hagan sucumbir. Sin embargo, podrán destruirse imperios y reinos; pero los legados culturales permanecerán a lo largo de la historia. Tal es el caso de la escritura, legado que hasta nuestros días es la base de la comunicación.
Así como los sumerios podemos destacar a otras grandes civilizaciones como lo son Roma y Atenas; las cuales tienen una gran riqueza cultural que sigue vigente todavía. No existió en la historia una cultura que haya tenido una mayor influencia en el mundo que la griega. Todas las áreas del conocimiento se beneficiaron de algún modo de esta civilización incomparable. Podemos destacar algunas de las muchas aportaciones como: el Teorema de Pitágoras, su arquitectura, Teoría del átomo, clasificaciones de más de 1500 especies, concepto de democracia, ciudad y muchas otras aportaciones más. Para los griegos la perfección y la belleza era parte de su vida, conceptos que se hacían notar en sus cuerpos bien dotados y en las hermosas esculturas.
Por su parte los romanos; aunque tomaron muchas ideas de los griegos en cuanto a política, derecho y arquitectura. Roma se caracterizo por su gran capacidad militar, la que la llevo a convertirse en un gran imperio y que también esa característica fue la que la llevo a su exterminio. Sus aportaciones más relevantes son el derecho, igualdad, arquitectura, la medicina, la teología y su lengua.
Dentro de estas dos grandes civilizaciones podemos hablar de grandes personajes que con sus ideas revolucionaron la historia de su época y la nuestra.
Entre los más destacados tenemos a Sócrates, Platón y Aristóteles. Aunque existieron otros más.
Sócrates aportó a la educación el método de la dialéctica, que consistía en una discusión dirigida que tenía como finalidad llegar a la verdad. Este método se dividía en dos fases: la ironía y la mayéutica. La primera para limpiar la mente de falsos saberes y la segunda para sacar los conocimientos de su interior. El método culmina cundo se llega a una definición, pudiendo llegar a convertirse después de la observación y el estudio de la misma, en un concepto universal. La frase que distinguió a éste filósofo fue “Yo sólo se que no sé nada”.
El centro de la filosofía de Platón lo constituye su teoría de las formas o de las ideas. En el fondo, su idea del conocimiento, su teoría ética, su psicología, su concepto del Estado y su concepción del arte son entendidos desde esa concepción. Influido por Sócrates, Platón estaba seguro de que el conocimiento se puede alcanzar y que hay dos características esenciales del conocimiento: el conocimiento debe ser certero e infalible y debe tener como objeto lo que es en verdad real y no con lo que lo es sólo en apariencia. Ya que para Platón lo que es real tiene que ser fijo, permanente e inmutable. Lo anterior lo llevo a rechazar el empirismo, concluyendo que las ideas son la base del conocimiento y no lo que percibimos a través de los sentidos. Sus aportaciones más destacadas son la literatura con sus famosos diálogos en los que incluye su concepción del alma y sus virtudes. También sus ideas de política, ética y división de clases sociales fueron y son base de las leyes actuales.
Aristóteles, discípulo de Platón adopto varía ideas de éste. Por ejemplo en su Teoría del conocimiento retoma a la mayéutica como método; pero difiere con su maestro en lo referente a que los sentidos si son fuente de conocimientos. Aristóteles, señala la clasificación de los grados del saber: la experiencia (saber qué), el arte o técnica (saber cómo) y la sabiduría (saber por qué).
Si analizamos la filosofía, principios e ideas acerca del conocimiento, podemos rescatar muchos aspectos pedagógicos que en nuestros días se aplican en materia de educación. Cuantos profesores no usamos la mayéutica para hacer que el alumno saque de su interior sus ideas o el dialogo o discusión guiada para llegar a un concepto de algún contenido.
También usamos la observación y demostración de hechos para que los niños entiendan un concepto universal de las ciencias naturales o la matemática. Quién no incluye en sus planeaciones didácticas los grados del conocimiento al plantearnos los objetivos a aprender, la metodología a seguir para logarlo y el que tenga una aplicabilidad en la vida cotidiana. De hecho también esto último sustenta a los planes y programas en los perfiles de egreso de los estudiantes y también el artículo 3º constitucional.
Podríamos seguir haciendo relaciones con otros aspectos de la educación; pero lo que es claro, es que los grandes filósofos señalados, están aun presentes con su ideología.
PARTES QUE CONSTITUYEN UN PROYECTO DE INVESTIGACIÓN
1.- Carátula o portada (Título de la investigación):
Debe incluir institución que avale el proyecto, título de la investigación (redactarse de forma sugerente y breve) y responsable del proyecto (nombre de los investigadores y del asesor si hubo).
2.- Planteamiento del problema:
Deberán anotarse aquellos elementos que se relacionan con el problema, se deberán explicar solo los elementos o variables que incidan sobre el objeto de estudio. Plantear el problema, significará descomponer éste en partes, de tal forma que se explique la complejidad del mismo. Es decir, con que elementos está relacionado el problema. Plantear el problema significa problematizar acerca del mismo.
3.- Delimitación del tema y/o problema:
Se debe especificar con precisión y claridad qué es lo que exactamente se va a estudiar. La delimitación se formulará en base a los siguientes criterios: relacionados con el problema, relacionados con la sustentación teórica disciplinaria, relacionados con el tiempo, relacionados con el espacio, relacionados con los sujetos informantes.
4.- Justificación de la investigación:
Deberá especificar los siguientes elementos: en que estriba la pertinencia del estudio, cuál es su importancia, a qué problemática social responde, quiénes podrán beneficiarse con el estudio, qué se pretende lograr, qué aspectos son analizados y cuáles quedan fuera, cuáles son los alcances y las limitaciones del estudio, cuál fue el motivo por el cual el investigador decidió abordar esta temática, dentro del contexto a qué problema responde.
5.- Objetivos de la investigación:
Expresan propósitos generales y también de orden particular o específico. Deben estar totalmente relacionados con el problema de investigación y hacer alusión a lo que se pretende lograr con el estudio del mismo.
6.- Antecedentes de la investigación:
Es importante que se expliciten estudios que existan en torno a nuestro objeto de estudio. Se debe indagar con el propósito de analizar, definir y reorientar el objeto de estudio si es necesario.
7.- Marco teórico y/o conceptual:
Aquí se señala los sustentos disciplinarios, teóricos, conceptuales y categoriales que orientaran el trabajo. Se trata de explicitar qué teorías, que información bibliográfica, con qué autores se realizará la investigación. Es importante hacer una revisión exhaustiva de bibliografía sobre el tema y contrastar la información con datos empíricos.
8.- Metodología de la investigación:
Se debe resolver el cómo, para lo cual hay que conocer los tipos de investigación, las diferentes corrientes metodológicas. De acuerdo a la naturaleza del problema se seleccionará la metodología (etnográfica, casuística, documental, de campo, experimental, participativa, cualitativa u otra). Es decir definir una estrategia metodológica pertinente y adecuada al tipo de objeto de estudio que se intenta trabajar.
9.- Cronograma de actividades:
Tiene como propósito delimitar los tiempos de trabajo. Las investigaciones se clasifican por su duración, en: largo (dos años o más), mediano (un año) y corto plazo(seis meses). Se recomiende que el cronograma se estructure lo más esquemáticamente para visualizar rápidamente cómo vamos en el tiempo.
10.- Bibliografía consultada:
Incluir fuentes actuales que tengan relación con el tema y considerar fuentes de apoyo metodológico. Buscar información en diferentes fuentes: libros, revistas, periódicos, archivos públicos y privados, películas, museos, edificios, pinturas, videos, etc. Las fichas bibliográficas deberán incluirse en orden alfabético y patrón técnico homogéneo.
Debe incluir institución que avale el proyecto, título de la investigación (redactarse de forma sugerente y breve) y responsable del proyecto (nombre de los investigadores y del asesor si hubo).
2.- Planteamiento del problema:
Deberán anotarse aquellos elementos que se relacionan con el problema, se deberán explicar solo los elementos o variables que incidan sobre el objeto de estudio. Plantear el problema, significará descomponer éste en partes, de tal forma que se explique la complejidad del mismo. Es decir, con que elementos está relacionado el problema. Plantear el problema significa problematizar acerca del mismo.
3.- Delimitación del tema y/o problema:
Se debe especificar con precisión y claridad qué es lo que exactamente se va a estudiar. La delimitación se formulará en base a los siguientes criterios: relacionados con el problema, relacionados con la sustentación teórica disciplinaria, relacionados con el tiempo, relacionados con el espacio, relacionados con los sujetos informantes.
4.- Justificación de la investigación:
Deberá especificar los siguientes elementos: en que estriba la pertinencia del estudio, cuál es su importancia, a qué problemática social responde, quiénes podrán beneficiarse con el estudio, qué se pretende lograr, qué aspectos son analizados y cuáles quedan fuera, cuáles son los alcances y las limitaciones del estudio, cuál fue el motivo por el cual el investigador decidió abordar esta temática, dentro del contexto a qué problema responde.
5.- Objetivos de la investigación:
Expresan propósitos generales y también de orden particular o específico. Deben estar totalmente relacionados con el problema de investigación y hacer alusión a lo que se pretende lograr con el estudio del mismo.
6.- Antecedentes de la investigación:
Es importante que se expliciten estudios que existan en torno a nuestro objeto de estudio. Se debe indagar con el propósito de analizar, definir y reorientar el objeto de estudio si es necesario.
7.- Marco teórico y/o conceptual:
Aquí se señala los sustentos disciplinarios, teóricos, conceptuales y categoriales que orientaran el trabajo. Se trata de explicitar qué teorías, que información bibliográfica, con qué autores se realizará la investigación. Es importante hacer una revisión exhaustiva de bibliografía sobre el tema y contrastar la información con datos empíricos.
8.- Metodología de la investigación:
Se debe resolver el cómo, para lo cual hay que conocer los tipos de investigación, las diferentes corrientes metodológicas. De acuerdo a la naturaleza del problema se seleccionará la metodología (etnográfica, casuística, documental, de campo, experimental, participativa, cualitativa u otra). Es decir definir una estrategia metodológica pertinente y adecuada al tipo de objeto de estudio que se intenta trabajar.
9.- Cronograma de actividades:
Tiene como propósito delimitar los tiempos de trabajo. Las investigaciones se clasifican por su duración, en: largo (dos años o más), mediano (un año) y corto plazo(seis meses). Se recomiende que el cronograma se estructure lo más esquemáticamente para visualizar rápidamente cómo vamos en el tiempo.
10.- Bibliografía consultada:
Incluir fuentes actuales que tengan relación con el tema y considerar fuentes de apoyo metodológico. Buscar información en diferentes fuentes: libros, revistas, periódicos, archivos públicos y privados, películas, museos, edificios, pinturas, videos, etc. Las fichas bibliográficas deberán incluirse en orden alfabético y patrón técnico homogéneo.
TRÁNSITO A LA MODERNIDAD
TRANSITO A LA DESMODERNIDAD
Es necesario generar un cambio conceptual y la manera como percibimos el progreso, el movimiento y la voluntad (crecimiento,-productividad-competitividad) a la de equilibrio sedimentación, densificación y sustentabilidad. Para una mejor contextualización, entendimiento e intervención de nuestro entorno.
Los conceptos que se han manejado en la sociedad mexicana y latinoamericana con respecto a la modernidad han cambiado de manera significativa en la segunda mitad del siglo XX.
Al principio la sociedad se apoyo en la concepción ortodoxa de la modernidad capitalista y socialista, apostando a la generación de clases dinámicas, en su vertiente empresarial o en su vertiente proletaria.
En los años ochenta nos hicieron despertar la ilusión de la vía clásica por medio de las guerrillas; pero una vez terminada la pesadilla de la vía armada y las dictaduras militares, el panorama trajo nuevas evidencias: la pobreza urbana creció, debido a que la industria dejo de crecer en ese decenio. Debilitados los actores del progreso, se rompió con la idea hegemónica clasista. Por lo que se tuvo que pensar en una reforma intelectual y moral, de una “síntesis más elevada capaz de guiar a todos los elementos clasistas, de masa, de infraestructura, etc, bajo una cultura popular”.
Sin embargo, a pesar de estas nuevas concepciones latinoamericanas, no desaparecieron una serie de ordenadores conceptuales importantes: sociedad civil y sociedad política, guerra de movimientos y de oposiciones, Oriente y Occidente, bloque histórico, clase dirigente y dominante, revolución pasiva, entre otras.
Mas delante en los noventas se dio una hermana gemela del momento conceptual anterior, que fue llamada “teoría de los movimientos”, en donde se dio una serie de rupturas, enfrentamientos, embarnecimiento de pequeños y medios actores que en sus luchas y espacios van ocupando espacios, democratizando a la sociedad y a la política, empujando al todo social en un sentido mejor.
Pero cuando las corrientes intelectuales se encontraban en estas situaciones, comenzó a presentarse el desastre: cada vez aparecieron menos movimientos sociales en escena, los campesinos migraban en cadenas de sobrevivencia, los fuertes obreros se convertían en frágiles jovencitas laborando en maquilas, el comercio y los servicios se estancaron, lanzando a grandes contingentes de obreros, tenderos, empleados, pequeños empresarios y a los jóvenes, al mundo de la informalidad, al comercio de lo que sea, piratería, robo, droga y delincuencia.
Es decir lanzándolos a la “centralidad de los marginados”, haciendo referencia a una centralidad destrozada; porque en el medio pobre marginal latinoamericano, encontramos de todo: valores y actitudes comunitarias, delincuencias, anómicas, populistas, consumistas.
El problema era que la velocidad de la ciencia y la técnica avanzaban en la productividad y en las tasas de crecimiento económico; pero también en la baja calidad de vida y en la destrucción del medio ambiente.
Bajo esta concepción, la idea de progreso van perdiendo sentido si no se asocian a las nociones de equilibrio, sustentabilidad, sedimentación, densificación de la población para preserva la calidad de vida y del entorno.
En sociedades como la nuestra, que no esta preparada para un acoplamiento y ritmo acelerado de la modernidad, que nos dejan sin defensas ante una economía abierta y globalizada. Uno de esos experimentos es el TLC, que haciendo un balance nos arroja datos aterradores: un bajo PIB de crecimiento, gran desigualdad, enriquecimiento de algunos cuantos y aumento de la pobreza, el deterioro de los recursos naturales y del medio ambiente por la necesidad de traer capitales y abatir los costos de producción y un gran deterioro material y moral de los mexicanos, entre otras cosas.
Así pues, México se segrega entre integrados y excluidos, entre ricos y pobres, y lo que alguna vez fue un apolítica y un espacio social para todos, hoy se separa con una especie de muralla, como la de los feudos y las ciudades-Estado de la Edad Media, sólo que aquí los muros no son de piedra ni son “los muros de agua”, nuestra muralla es virtual, pero no por eso menos efectiva.
Con lo que respecta al ámbito de las instituciones educativas y culturales, los recursos públicos se ven más recortados, lo que afecta la capacitación del magisterio, haciendo caer los salarios y las condiciones generales en las que se desenvuelve la enseñanza. De igual manera sucede con los sistemas de salud, por lo que su eficiencia se ve mermada por los limitantes en los recursos.
Desafortunadamente el discurso neoliberal de los gobiernos, sostiene que por más mal que parezcan las cosas vamos hacia algo mejor. Es preocupante que nadie presente una alternativa viable que saque al país del hoyo en el que se encuentra inmerso y que los actores políticos solo piensen en su empoderamiento y dirijan a la sociedad bajo discursos “de cambio”, que sólo hacen que los ciudadanos tengan un déficit de confianza de las instituciones políticas, de los partidos, de las leyes y entre ellos mismos.
Nosotros como educadores y agentes sociales tenemos un gran reto en la formación de individuos: crear conciencia en el rescate de valores, desarrollarles las competencias necesarias de supervivencia en este “modernidad” actual y lo más importante formarles una mentalidad de ser críticos, reflexivos y generadores de cambios en su vida, familia y sociedad.
BIBLIOGRAFÍA:
ZERMEÑO, Sergio. La desmodernidad mexicana y las alternativas a la violencia y a la exclusión en nuestros días, Oceáno.México.2005
Es necesario generar un cambio conceptual y la manera como percibimos el progreso, el movimiento y la voluntad (crecimiento,-productividad-competitividad) a la de equilibrio sedimentación, densificación y sustentabilidad. Para una mejor contextualización, entendimiento e intervención de nuestro entorno.
Los conceptos que se han manejado en la sociedad mexicana y latinoamericana con respecto a la modernidad han cambiado de manera significativa en la segunda mitad del siglo XX.
Al principio la sociedad se apoyo en la concepción ortodoxa de la modernidad capitalista y socialista, apostando a la generación de clases dinámicas, en su vertiente empresarial o en su vertiente proletaria.
En los años ochenta nos hicieron despertar la ilusión de la vía clásica por medio de las guerrillas; pero una vez terminada la pesadilla de la vía armada y las dictaduras militares, el panorama trajo nuevas evidencias: la pobreza urbana creció, debido a que la industria dejo de crecer en ese decenio. Debilitados los actores del progreso, se rompió con la idea hegemónica clasista. Por lo que se tuvo que pensar en una reforma intelectual y moral, de una “síntesis más elevada capaz de guiar a todos los elementos clasistas, de masa, de infraestructura, etc, bajo una cultura popular”.
Sin embargo, a pesar de estas nuevas concepciones latinoamericanas, no desaparecieron una serie de ordenadores conceptuales importantes: sociedad civil y sociedad política, guerra de movimientos y de oposiciones, Oriente y Occidente, bloque histórico, clase dirigente y dominante, revolución pasiva, entre otras.
Mas delante en los noventas se dio una hermana gemela del momento conceptual anterior, que fue llamada “teoría de los movimientos”, en donde se dio una serie de rupturas, enfrentamientos, embarnecimiento de pequeños y medios actores que en sus luchas y espacios van ocupando espacios, democratizando a la sociedad y a la política, empujando al todo social en un sentido mejor.
Pero cuando las corrientes intelectuales se encontraban en estas situaciones, comenzó a presentarse el desastre: cada vez aparecieron menos movimientos sociales en escena, los campesinos migraban en cadenas de sobrevivencia, los fuertes obreros se convertían en frágiles jovencitas laborando en maquilas, el comercio y los servicios se estancaron, lanzando a grandes contingentes de obreros, tenderos, empleados, pequeños empresarios y a los jóvenes, al mundo de la informalidad, al comercio de lo que sea, piratería, robo, droga y delincuencia.
Es decir lanzándolos a la “centralidad de los marginados”, haciendo referencia a una centralidad destrozada; porque en el medio pobre marginal latinoamericano, encontramos de todo: valores y actitudes comunitarias, delincuencias, anómicas, populistas, consumistas.
El problema era que la velocidad de la ciencia y la técnica avanzaban en la productividad y en las tasas de crecimiento económico; pero también en la baja calidad de vida y en la destrucción del medio ambiente.
Bajo esta concepción, la idea de progreso van perdiendo sentido si no se asocian a las nociones de equilibrio, sustentabilidad, sedimentación, densificación de la población para preserva la calidad de vida y del entorno.
En sociedades como la nuestra, que no esta preparada para un acoplamiento y ritmo acelerado de la modernidad, que nos dejan sin defensas ante una economía abierta y globalizada. Uno de esos experimentos es el TLC, que haciendo un balance nos arroja datos aterradores: un bajo PIB de crecimiento, gran desigualdad, enriquecimiento de algunos cuantos y aumento de la pobreza, el deterioro de los recursos naturales y del medio ambiente por la necesidad de traer capitales y abatir los costos de producción y un gran deterioro material y moral de los mexicanos, entre otras cosas.
Así pues, México se segrega entre integrados y excluidos, entre ricos y pobres, y lo que alguna vez fue un apolítica y un espacio social para todos, hoy se separa con una especie de muralla, como la de los feudos y las ciudades-Estado de la Edad Media, sólo que aquí los muros no son de piedra ni son “los muros de agua”, nuestra muralla es virtual, pero no por eso menos efectiva.
Con lo que respecta al ámbito de las instituciones educativas y culturales, los recursos públicos se ven más recortados, lo que afecta la capacitación del magisterio, haciendo caer los salarios y las condiciones generales en las que se desenvuelve la enseñanza. De igual manera sucede con los sistemas de salud, por lo que su eficiencia se ve mermada por los limitantes en los recursos.
Desafortunadamente el discurso neoliberal de los gobiernos, sostiene que por más mal que parezcan las cosas vamos hacia algo mejor. Es preocupante que nadie presente una alternativa viable que saque al país del hoyo en el que se encuentra inmerso y que los actores políticos solo piensen en su empoderamiento y dirijan a la sociedad bajo discursos “de cambio”, que sólo hacen que los ciudadanos tengan un déficit de confianza de las instituciones políticas, de los partidos, de las leyes y entre ellos mismos.
Nosotros como educadores y agentes sociales tenemos un gran reto en la formación de individuos: crear conciencia en el rescate de valores, desarrollarles las competencias necesarias de supervivencia en este “modernidad” actual y lo más importante formarles una mentalidad de ser críticos, reflexivos y generadores de cambios en su vida, familia y sociedad.
BIBLIOGRAFÍA:
ZERMEÑO, Sergio. La desmodernidad mexicana y las alternativas a la violencia y a la exclusión en nuestros días, Oceáno.México.2005
lunes, 10 de marzo de 2008
- Consolidación metodológica de la Escuela Nueva
La escuela nueva, tuvo auge en las dos últimas décadas del siglo XIX. Sus principios generales en lo filosófico y específicamente en los pedagógico didáctico; resaltan al aprendizaje y colocan al educando como el centro del proceso.
La esencia de esta escuela permitía al niño libertad de elección, que fuera cooperativo, solidario, que experimentara y descubriera, poniendo en consideración sus intereses, mientras que el maestro actuaba como un guía, orientando al niño cuando lo consideraba necesario.
Es decir proponía un clima educativo que favoreciera las condiciones psicológicas, filosóficas, espirituales, sociales y académicas de las necesidades específicas de los niños en edad escolar.
De ahí que el concepto de libertad que maneja la Escuela Nueva, se asocia más a la conquista personal, esto supone el logro de un programa de autodominio; un desarrollo del poder de análisis, una incorporación creciente de categorías, de valores, que le permitan como individuo elegir de un modo personal entre una multitud de elementos, en una realidad social que le presenta una gama de posibilidades de acción.
En esta escuela podemos observar la presencia del nacimiento de una nueva fase para la educación, en donde se despierta la atención del alumno por los fenómenos de la naturaleza, provocando así la curiosidad, dejando a los niños los problemas a su alcance para que los resuelvan, creando el ambiente para que cree la ciencia y no la aprenda.
Las ideas de libertad, de dejar los problemas al alcance de los niños, son postulados característicos de Rousseau, que marcan una particularidad a ese siglo y a su nueva Pedagogía Experimental “científica”. Indudablemente que Rousseau es uno de los grandes precursores de la Escuela Nueva o Activa, así como de los métodos que de ahí surgen.
Los pedagogos más relevantes de la consolidación de la metodología de la Escuela Nueva que se rescatan en el presente trabajo son: Adolphe Ferreire Ovidio Decroly (centros de interés) María Montessori (su método de enseñanza) Froebel (escuela de párvulo) y Pestalozzi (enseñanza gradual); para lo cual se hará una reseña, profundizando en las aportaciones de cada uno de ellos.
El más influyente de todos los seguidores de Rousseau fue el educador suizo Johann Pestalozzi. El principal objetivo de Pestalozzi fue adaptar el método de enseñanza al desarrollo natural del niño. Para lograr este objetivo, consideraba el desarrollo armonioso de todas las facultades del educando (cabeza, corazón y manos). Pestalozzi subraya la enorme importancia que implica en el niño educar su inteligencia, formándole el hábito de la reflexión sobre los poderes morales e intelectuales; ya que estos deben ser alimentados y desarrollados. Al respecto afirmaba que el educador “El educador cuidará solamente que ninguna influencia desagradable traiga disturbios a la marcha del desarrollo de naturaleza (del hombre)” [1]
Pestalozzi hacia una analogía entre el hombre y un árbol. Decía que una educación perfecta es simbolizada por un árbol plantado cerca de aguas fertilizantes. Una pequeña semilla que contiene el germen del árbol, su forma y sus propiedades es colocada en la tierra. El árbol completo es una cadena ininterrumpida de partes orgánicas, cuyo plan existía en la semilla y en la raíz. El hombre es como el árbol. En el niño recién nacido están ocultas las facultades que desarrollará a lo largo de su vida, los órganos de su ser se forman gradualmente; el educador no le da nuevos poderes y facultades, le proporciona alimento y vida que lo harán desarrollarlas.
Según Pestalozzi la educación era el procedimiento mediante el cual la ética triunfaría sobre nuestros impulsos animales. Pensaba que el modelo de la escuela es el hogar: que el maestro actúe como padre amoroso, que estimule la iniciativa del estudiante, que destaque la importancia del comportamiento ético y que sea ejemplo de todas las actividades. El ideal del amor rige la filosofía educativa de este pedagogo.
Señalaba que aprendemos por medio de expresiones sensoriales y que las bases del proceso educativo son el número y el lenguaje, Enfocaba la educación desde el punto de vista de los interese de los niños. En las matemáticas comenzaba con objetos concretos y demostraba que la abstracción sólo es posible cuando se han dominado las ideas concretas. También destacaba la importancia del arte en los planes de estudio como un desahogo para el talento creador del niño, incitándolos a cantar y tocar instrumentos.
En 1805 Pestalozzi fundó el internado de Yverdón tuvo en el siglo el cual fue muy importante por ser frecuentado durante sus veinte años de funcionamiento por estudiantes de todos los países de Europa, el currículo adoptado ponía énfasis en la actividad de los alumnos, se aplicaba el método inductivo de lo particular a lo general. Las actividades que se practicaban eran dibujo, escritura, canto, educación física, modelado, cartografía y excursiones al aire libre. Educadores de todo el mundo adoptaron el método de Pestalozzi y difundieron sus ideas en Europa y América.
Otro importante educador del siglo XIX fue el alemán Friedrich Fröbel, que introdujo los principios de la psicología y la filosofía en las ciencias de la educación. Fue un pedagogo alemán, creador del jardín de infancia o de niños. Sus ideas, se centraban en animar el desarrollo integral de los más pequeños a través de la actividad y del juego. Identificaba a Dios con la naturaleza a través de una visión metafísica, formulando las grandes líneas de una pedagogía que asignaba un lugar preferente a la espontaneidad y el juego, entendidos como bases de la conciencia en formación.
Sentía que a los niños les faltaba sobre todo seguridad y amor para el hogar, y que la educación debía comenzar tan pronto fuera posible, para fomentar tanto el efecto como la comprensión entre padres e hijos. Creía que la educación es más eficaz cuando se funda en las necesidades de los niños y que las actividades recreativas tenían tienen una importancia primordial; porque cuando el niño juega, revela su naturaleza interior y al mismo tiempo, establece normas de sociabilidad. Por ello el maestro inteligente, según Froebel, comprende que los primeros años del niño son los más importantes.
Decía que la enseñanza debe desarrollar los fundamentos de la percepción y dejar a un lado el memorismo. Afirmaba que la creatividad es una de las más importantes necesidades del hombre; el niño al construir un castillo y el científico al formular una teoría. Pensaba que la vida se vive en dos niveles: el nivel de la vida real, representa el reino de las sensaciones y el del reino del simbolismo, representativo de nuestros impulsos internos
Otro pedagogo sobresaliente de la época fue Decroly, quien nace en Bélgica y vive de 1871 a 1932. Estudió medicina en Bruselas y se especializó en el tratamiento de los niños deficientes, fundando un centro llamado “escuela para la vida y por la vida” en la que desarrollo su metodología del principio de globalización y los Centros de interés.
La escuela fundada por Decroly, buscaba unas estrategias que llevarán “al respeto por la actividad espontanea y por las formas naturales del comportamiento infantil, traduciéndolo al rechazo de los programas escolares tradicionales, divididos en materias y en los métodos verbalistas centrados en el docente. Y plantea como alternativa la valoración y explotación de los centros de interés como único motor de cualquier aprendizaje, tal como lo es en cualquier actividad humana”[2]
Ovidio Decroly, corresponde a la corriente de la escuela Nueva y a la Pedagogía científica que tiene como objetivos la transformación de la enseñanza, la observación y la experimentación ordenada. Su metodología es descubierta al trabajar con los niños deficientes, aunque intenta aplicarla posteriormente con los niños normales. Propone que las actividades básicas del aprendizaje sean: la observación, la asociación y la expresión.
Adolphe Ferreire por otro lado tomo de Rousseau el concepto de educación social como la disposición al camino de lo moral como deber primordial; afirmando lo siguiente “la verdadera moral es una conquista propia…la moral no es una colección de preceptos inculcados, sino una abertura interior del ánimo que trasciende al interior” [3]
Montessori, también rescata el respeto por la naturaleza del niño, concibiendo esta naturaleza como buena y respetando el desenvolvimiento natural del individuo. De ahí que su método se basa en un profundo respeto por los niños y en la comprensión y el amor docentes como motor del crecimiento y desarrollo infantil.
Su método es predominante empírico y experimental. Aporta actividad progresiva, independencia y espontaneidad, observación de la naturaleza del niño y sistematicidad.
El principio fundamental del método Montessori se resume en la frase “Educación mediante la libertad en un medio preparado”, que tiene que ver con brindarles las condiciones físicas óptimas para que los niños se desenvuelvan y se motiven a trabajar con alegría. Las aulas que propone Montessori son espaciosas, estéticas, con áreas de juegos, con mesas y sillas pequeñas, con alfombras, llenos de materiales varios, con seres vivos y sobre todo libertad para elegir lo que ellos quieran aprender.
Los materiales sensoriales que propone Montessori, ejercitan los sentidos (tacto, olor, sabor, etc.) y desarrollan la voluntad. La presentación de dicho material debe tener tres momentos: asociación por medio de impresión sensorial, reconocimiento del nombre, recordar el nombre y cualidad del objeto presentado.
Algunos de estos materiales son: sólidos encajables, con los que el niño ejercita el tacto y la presión. Pequeñas planchas de superficies lisas, rugosas. Planos encajables para la distinción de la forma de planos geométricos. Tablillas cubiertas con hilos de colores, para el desarrollo del sentido cromático. Objetos sólidos geométricos, para el reconocimiento de la forma y peso de los cuerpos, por el tacto. Serie doble de campanillas, para reconocer los diferentes sonidos, una de ellas ordenada según las notas de la escala musical y la otra no secuenciada, entre otros.
Todos los pedagogos antes expuestos tienen en común que respetan el interés del niño y su ritmo de trabajo, dándoles seguridad de que lo aprendido no será mecanizado, sino madurado en el momento justo de su desarrollo psicológico, espiritual y corporal, donde el niño estudia sin estrés y en plena libertad de sus facultades.
La Escuela Nueva, conceptualiza al aprendizaje como un proceso de adquisición individual de conocimientos, de acuerdo con las condiciones personales de cada educando. Supone la práctica del aprendizaje a través de la observación, la investigación, el trabajo y la resolución de situaciones problemáticas, en un ambiente de objetos y acciones prácticas.
De alguna manera la Escuela Nueva concibe al niño como una mina de actividad y es por medio de ella y haciendo cosas por sí mismos, que le permitirán desarrollarse como persona integra. Nadie aprende la esencia de las cosas sin haber actuado sobre ellas, no se puede actuar puramente con la inteligencia, con la mente o cuerpo, pues es éste la herramienta de expresión del cerebro.
En esencia los principios de la propuesta metodológica de la Escuela Nueva son la autoactividad, la autoformación, la libertad interior y espiritual, el paidocentrismo, y la actividad múltiple y funcional. Indudablemente que después de más de un siglo de surgir la Escuela Nueva, aun sigue vigente y nos ofrece una alternativa funcional y aplicable en nuestras aula. Rescatemos el respeto por los intereses de los niños, desarrollemos los sentidos de los alumnos, hagamos un lado el verbalismo tradicional, amemos a los niños y a nuestro trabajo. Y entonces…
¡Buscaremos ese desarrollo armónico e integral de la formación de los niños!
BIBLIOGRAFÍA:N.Abbagnano y A. Visalberghi. Historia de la pedagogía,Fondo de Cultura Económica, México 1995 pp.709
J.Trilla, E.CAno, M. Carretero, A.Escofet, G.Firstein,J.A.Fernández, Fernández, El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI,GRAO, España 2005 pp.360.
Antonio Santoni Rugiu, Historia social de la educación, cuadernos del IMCED, Morelia, Mich.México 2003, pp.521
Moacir, Gadotti, Historia de las ideas Pedagógicas, Editores Siglo XXI.pp.119
http://www.psicopedagogia.com/articulos/?articulo=350
[1] Moacir, Gadotti, Historia de las ideas Pedagógicas, Editores Siglo XXI.p.95.
[2] J.Trilla, E.CAno, M. Carretero, A.Escofet, G.Firstein,J.A.Fernández, Fernández, El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI,GRAO, España 2005 p.103.
[3] SANTONI, Rugiu, Antonio.Historia Social de la Educación.Cuadernos del IMCED.Morelia, Mich.México 2003. P.390.
La esencia de esta escuela permitía al niño libertad de elección, que fuera cooperativo, solidario, que experimentara y descubriera, poniendo en consideración sus intereses, mientras que el maestro actuaba como un guía, orientando al niño cuando lo consideraba necesario.
Es decir proponía un clima educativo que favoreciera las condiciones psicológicas, filosóficas, espirituales, sociales y académicas de las necesidades específicas de los niños en edad escolar.
De ahí que el concepto de libertad que maneja la Escuela Nueva, se asocia más a la conquista personal, esto supone el logro de un programa de autodominio; un desarrollo del poder de análisis, una incorporación creciente de categorías, de valores, que le permitan como individuo elegir de un modo personal entre una multitud de elementos, en una realidad social que le presenta una gama de posibilidades de acción.
En esta escuela podemos observar la presencia del nacimiento de una nueva fase para la educación, en donde se despierta la atención del alumno por los fenómenos de la naturaleza, provocando así la curiosidad, dejando a los niños los problemas a su alcance para que los resuelvan, creando el ambiente para que cree la ciencia y no la aprenda.
Las ideas de libertad, de dejar los problemas al alcance de los niños, son postulados característicos de Rousseau, que marcan una particularidad a ese siglo y a su nueva Pedagogía Experimental “científica”. Indudablemente que Rousseau es uno de los grandes precursores de la Escuela Nueva o Activa, así como de los métodos que de ahí surgen.
Los pedagogos más relevantes de la consolidación de la metodología de la Escuela Nueva que se rescatan en el presente trabajo son: Adolphe Ferreire Ovidio Decroly (centros de interés) María Montessori (su método de enseñanza) Froebel (escuela de párvulo) y Pestalozzi (enseñanza gradual); para lo cual se hará una reseña, profundizando en las aportaciones de cada uno de ellos.
El más influyente de todos los seguidores de Rousseau fue el educador suizo Johann Pestalozzi. El principal objetivo de Pestalozzi fue adaptar el método de enseñanza al desarrollo natural del niño. Para lograr este objetivo, consideraba el desarrollo armonioso de todas las facultades del educando (cabeza, corazón y manos). Pestalozzi subraya la enorme importancia que implica en el niño educar su inteligencia, formándole el hábito de la reflexión sobre los poderes morales e intelectuales; ya que estos deben ser alimentados y desarrollados. Al respecto afirmaba que el educador “El educador cuidará solamente que ninguna influencia desagradable traiga disturbios a la marcha del desarrollo de naturaleza (del hombre)” [1]
Pestalozzi hacia una analogía entre el hombre y un árbol. Decía que una educación perfecta es simbolizada por un árbol plantado cerca de aguas fertilizantes. Una pequeña semilla que contiene el germen del árbol, su forma y sus propiedades es colocada en la tierra. El árbol completo es una cadena ininterrumpida de partes orgánicas, cuyo plan existía en la semilla y en la raíz. El hombre es como el árbol. En el niño recién nacido están ocultas las facultades que desarrollará a lo largo de su vida, los órganos de su ser se forman gradualmente; el educador no le da nuevos poderes y facultades, le proporciona alimento y vida que lo harán desarrollarlas.
Según Pestalozzi la educación era el procedimiento mediante el cual la ética triunfaría sobre nuestros impulsos animales. Pensaba que el modelo de la escuela es el hogar: que el maestro actúe como padre amoroso, que estimule la iniciativa del estudiante, que destaque la importancia del comportamiento ético y que sea ejemplo de todas las actividades. El ideal del amor rige la filosofía educativa de este pedagogo.
Señalaba que aprendemos por medio de expresiones sensoriales y que las bases del proceso educativo son el número y el lenguaje, Enfocaba la educación desde el punto de vista de los interese de los niños. En las matemáticas comenzaba con objetos concretos y demostraba que la abstracción sólo es posible cuando se han dominado las ideas concretas. También destacaba la importancia del arte en los planes de estudio como un desahogo para el talento creador del niño, incitándolos a cantar y tocar instrumentos.
En 1805 Pestalozzi fundó el internado de Yverdón tuvo en el siglo el cual fue muy importante por ser frecuentado durante sus veinte años de funcionamiento por estudiantes de todos los países de Europa, el currículo adoptado ponía énfasis en la actividad de los alumnos, se aplicaba el método inductivo de lo particular a lo general. Las actividades que se practicaban eran dibujo, escritura, canto, educación física, modelado, cartografía y excursiones al aire libre. Educadores de todo el mundo adoptaron el método de Pestalozzi y difundieron sus ideas en Europa y América.
Otro importante educador del siglo XIX fue el alemán Friedrich Fröbel, que introdujo los principios de la psicología y la filosofía en las ciencias de la educación. Fue un pedagogo alemán, creador del jardín de infancia o de niños. Sus ideas, se centraban en animar el desarrollo integral de los más pequeños a través de la actividad y del juego. Identificaba a Dios con la naturaleza a través de una visión metafísica, formulando las grandes líneas de una pedagogía que asignaba un lugar preferente a la espontaneidad y el juego, entendidos como bases de la conciencia en formación.
Sentía que a los niños les faltaba sobre todo seguridad y amor para el hogar, y que la educación debía comenzar tan pronto fuera posible, para fomentar tanto el efecto como la comprensión entre padres e hijos. Creía que la educación es más eficaz cuando se funda en las necesidades de los niños y que las actividades recreativas tenían tienen una importancia primordial; porque cuando el niño juega, revela su naturaleza interior y al mismo tiempo, establece normas de sociabilidad. Por ello el maestro inteligente, según Froebel, comprende que los primeros años del niño son los más importantes.
Decía que la enseñanza debe desarrollar los fundamentos de la percepción y dejar a un lado el memorismo. Afirmaba que la creatividad es una de las más importantes necesidades del hombre; el niño al construir un castillo y el científico al formular una teoría. Pensaba que la vida se vive en dos niveles: el nivel de la vida real, representa el reino de las sensaciones y el del reino del simbolismo, representativo de nuestros impulsos internos
Otro pedagogo sobresaliente de la época fue Decroly, quien nace en Bélgica y vive de 1871 a 1932. Estudió medicina en Bruselas y se especializó en el tratamiento de los niños deficientes, fundando un centro llamado “escuela para la vida y por la vida” en la que desarrollo su metodología del principio de globalización y los Centros de interés.
La escuela fundada por Decroly, buscaba unas estrategias que llevarán “al respeto por la actividad espontanea y por las formas naturales del comportamiento infantil, traduciéndolo al rechazo de los programas escolares tradicionales, divididos en materias y en los métodos verbalistas centrados en el docente. Y plantea como alternativa la valoración y explotación de los centros de interés como único motor de cualquier aprendizaje, tal como lo es en cualquier actividad humana”[2]
Ovidio Decroly, corresponde a la corriente de la escuela Nueva y a la Pedagogía científica que tiene como objetivos la transformación de la enseñanza, la observación y la experimentación ordenada. Su metodología es descubierta al trabajar con los niños deficientes, aunque intenta aplicarla posteriormente con los niños normales. Propone que las actividades básicas del aprendizaje sean: la observación, la asociación y la expresión.
Adolphe Ferreire por otro lado tomo de Rousseau el concepto de educación social como la disposición al camino de lo moral como deber primordial; afirmando lo siguiente “la verdadera moral es una conquista propia…la moral no es una colección de preceptos inculcados, sino una abertura interior del ánimo que trasciende al interior” [3]
Montessori, también rescata el respeto por la naturaleza del niño, concibiendo esta naturaleza como buena y respetando el desenvolvimiento natural del individuo. De ahí que su método se basa en un profundo respeto por los niños y en la comprensión y el amor docentes como motor del crecimiento y desarrollo infantil.
Su método es predominante empírico y experimental. Aporta actividad progresiva, independencia y espontaneidad, observación de la naturaleza del niño y sistematicidad.
El principio fundamental del método Montessori se resume en la frase “Educación mediante la libertad en un medio preparado”, que tiene que ver con brindarles las condiciones físicas óptimas para que los niños se desenvuelvan y se motiven a trabajar con alegría. Las aulas que propone Montessori son espaciosas, estéticas, con áreas de juegos, con mesas y sillas pequeñas, con alfombras, llenos de materiales varios, con seres vivos y sobre todo libertad para elegir lo que ellos quieran aprender.
Los materiales sensoriales que propone Montessori, ejercitan los sentidos (tacto, olor, sabor, etc.) y desarrollan la voluntad. La presentación de dicho material debe tener tres momentos: asociación por medio de impresión sensorial, reconocimiento del nombre, recordar el nombre y cualidad del objeto presentado.
Algunos de estos materiales son: sólidos encajables, con los que el niño ejercita el tacto y la presión. Pequeñas planchas de superficies lisas, rugosas. Planos encajables para la distinción de la forma de planos geométricos. Tablillas cubiertas con hilos de colores, para el desarrollo del sentido cromático. Objetos sólidos geométricos, para el reconocimiento de la forma y peso de los cuerpos, por el tacto. Serie doble de campanillas, para reconocer los diferentes sonidos, una de ellas ordenada según las notas de la escala musical y la otra no secuenciada, entre otros.
Todos los pedagogos antes expuestos tienen en común que respetan el interés del niño y su ritmo de trabajo, dándoles seguridad de que lo aprendido no será mecanizado, sino madurado en el momento justo de su desarrollo psicológico, espiritual y corporal, donde el niño estudia sin estrés y en plena libertad de sus facultades.
La Escuela Nueva, conceptualiza al aprendizaje como un proceso de adquisición individual de conocimientos, de acuerdo con las condiciones personales de cada educando. Supone la práctica del aprendizaje a través de la observación, la investigación, el trabajo y la resolución de situaciones problemáticas, en un ambiente de objetos y acciones prácticas.
De alguna manera la Escuela Nueva concibe al niño como una mina de actividad y es por medio de ella y haciendo cosas por sí mismos, que le permitirán desarrollarse como persona integra. Nadie aprende la esencia de las cosas sin haber actuado sobre ellas, no se puede actuar puramente con la inteligencia, con la mente o cuerpo, pues es éste la herramienta de expresión del cerebro.
En esencia los principios de la propuesta metodológica de la Escuela Nueva son la autoactividad, la autoformación, la libertad interior y espiritual, el paidocentrismo, y la actividad múltiple y funcional. Indudablemente que después de más de un siglo de surgir la Escuela Nueva, aun sigue vigente y nos ofrece una alternativa funcional y aplicable en nuestras aula. Rescatemos el respeto por los intereses de los niños, desarrollemos los sentidos de los alumnos, hagamos un lado el verbalismo tradicional, amemos a los niños y a nuestro trabajo. Y entonces…
¡Buscaremos ese desarrollo armónico e integral de la formación de los niños!
BIBLIOGRAFÍA:N.Abbagnano y A. Visalberghi. Historia de la pedagogía,Fondo de Cultura Económica, México 1995 pp.709
J.Trilla, E.CAno, M. Carretero, A.Escofet, G.Firstein,J.A.Fernández, Fernández, El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI,GRAO, España 2005 pp.360.
Antonio Santoni Rugiu, Historia social de la educación, cuadernos del IMCED, Morelia, Mich.México 2003, pp.521
Moacir, Gadotti, Historia de las ideas Pedagógicas, Editores Siglo XXI.pp.119
http://www.psicopedagogia.com/articulos/?articulo=350
[1] Moacir, Gadotti, Historia de las ideas Pedagógicas, Editores Siglo XXI.p.95.
[2] J.Trilla, E.CAno, M. Carretero, A.Escofet, G.Firstein,J.A.Fernández, Fernández, El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI,GRAO, España 2005 p.103.
[3] SANTONI, Rugiu, Antonio.Historia Social de la Educación.Cuadernos del IMCED.Morelia, Mich.México 2003. P.390.
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