martes, 11 de marzo de 2008

EL RENACIMIENTO

El Renacimiento fue un período de intensos y acelerados cambios, que abarca 200 años: de 1450 a 1650 aproximadamente. Estos dos siglos se caracterizan por un gran deseo de conocimientos, ambición y creatividad en el ser humano; esto hace posible que se realicen los grandes descubrimientos geográficos, se invente la imprenta, florezcan las ciudades, se impulse el desarrollo de la investigación científica y renazcan las artes. También es el momento en el que se fortalecen naciones tan poderosas como Inglaterra, Francia, España y Portugal.

En el presente trabajo se describirán los cambios y descubrimientos que modificaron el rumbo de la historia y las consecuencias sociales, políticas y económicas que estas trajeron.

Con el Renacimiento Europa se consolidó como el más avanzado y poderoso de los continentes y en poco tiempo, las naciones más poderosas convirtieron en colonias a las civilizaciones de América y algunas regiones de África, Asia y Oceanía

Los dos rasgos esenciales de este movimiento son la imitación de las formas clásicas de Grecia y Roma y la intensa preocupación por la vida profana que se expresa en un creciente interés por el humanismo y la afirmación de los valores del individuo. El término renacimiento se utiliza fundamentalmente para describir el periodo en el que tuvo lugar un espectacular florecimiento de la vida artística e intelectual en Europa y se puede definir como “una renovación del hombre en sus capacidades y sus poderes, en su religión, arte, filosofía y vida asociada. Es la re-forma del hombre y su mundo, es el sentido de una vuelta a la forma original”[1]

Durante este período se intensifica el comercio de Oriente hacia Europa. Los artículos primero llegaban a Constantinopla y Alejandría y desde ahí eran distribuidos por los acaudalados comerciantes de Génova y Venecia, prósperas ciudades italianas. Los productos más cotizados eran las especies (pimienta, clavo, canela), la seda y la cerámica. En los siglos XIV y XV Italia se volvió el país europeo más prospero, gracias a esa gran actividad en el desarrollo y la expansión del comercio internacional por vía terrestre y marítima.

De alguna manera el comercio dio lugar al crecimiento de nuevos mercados de lujo, surgieron compradores del arte y del saber; rápidamente los comerciantes se apoderaron de las ideas y los mercados nuevos y dirigieron su mirada hacia el exterior en busca de riquezas y nuevas formas de crecer en sus negocios. Esta visión creó una sociedad con ideas de innovación y aventura y descubrimientos tecnológicos. Este influjo de desarrollo e ideas humanistas no tardaron en propagarse en el resto de Europa sobre todo en Francia, Inglaterra y algunas zonas de Alemania; logrando un crecimiento en la actividad política, intelectual y artística.

Se puede decir que los tres descubrimientos tecnológicos: la imprenta, la pólvora y la brújula magnética, revolucionaron al mundo al haber hecho posible la nueva era del arte y del saber.

La invención de la imprenta se debe al ingenio de un mecánico alemán llamado Juan Gutemberg que causó en Europa y posteriormente en todo el mundo una revolución, ya que el conocimiento que antes estaba restringido a unos cuantos, a partir de entonces estuvo a disposición de cualquier persona que supiera leer.
La imprenta contribuyó, además, a promover el levantamiento religioso conocido como la Reforma. Martín Lutero, un sacerdote profesor de la Universidad de Wittenberg, en Alemania, quien promocionó su nueva visión radical del cristianismo.

Una de sus ideas a favor de la educación de fue: “no hay ninguna otra ofensa visible que, a los ojos de Dios, sea un fardo tan pesado para el mundo y merezca castigo tan duro como la negligencia en la educación de los niños”[2]

Estas y muchas otras ideas de los intelectuales de la época fueron impresas y divulgadas gracias a ese gran invento “la imprenta”.

El invento de la pólvora provocó una gran actividad bélica, los cañones y las armas de fuego de tecnología avanzada contribuían al poder en el campo de batalla, los supercañones permitieron conquistar ciudades amuralladas.

Gracias a los inventos de la brújula y el astrolabio los marineros tuvieron grandes progresos y descubrimientos de tierras. Los geógrafos y marineros e Europa sabían desde principios del siglo XV que la Tierra era esférica, apoyándose en las ideas del sabio Ptolomeo. También estaban muy adelantados en la construcción de embarcaciones que les facilitaba la navegación por mares tempestuosos y desconocidos; de ahí que los puertos europeos adquirieron mucha importancia como centros mercantiles; mientras nuevas rutas y tierras eran descubiertas.

Mientras los navegantes hacían los viajes por el mundo, los artistas europeos crearon nuevas formas de expresar la belleza. Los escultures, pintores, literatos y arquitectos vuelven a buscar la perfección que en la antigüedad los griegos y romanos habían logrado en sus obras. La cuna del Renacimiento fueron las ciudades italianas Florencia, Roma y Venecia. Los artistas fueron financiados por nobles, clérigos y ricos comerciantes que apreciaban sus obras. De esta manera, los artistas desarrollaron su arte en libertad, viviendo decorosamente.
Uno de los grandes artistas del renacimiento fue Leonardo da Vinci, pintor, escultor, músico, anatomista, constructor de presas y canales entre otras cosas, que dejo huella en sus obras artísticas.

Por su parte los científicos descubrieron muchos aspectos sobre la naturaleza y sobre el funcionamiento del cuerpo humano, sobre el sistema solar y las características de la Tierra. Los científicos de esta época dieron luz a todos estos conocimientos. Nicolás Copérnico, afirmó que la Tierra giraba alrededor del Sol, después Kepler descubrió el movimiento de los planetas y Galileo Galilei usando el telescopio hecho por el mismo, observó que algunos planetas tenían satélites.

El avance del saber, sobre todo de las ciencias naturales, impulsó en última instancia lo que se conoce actualmente por la revolución científica. Y así se produjeron los avances intelectuales dentro del contexto de la revolución de los consumidores iniciada durante el renacimiento. El interés de los europeos por el arte, la ciencia y la cultura se habían extendido hasta invadir gran parte del mundo, y entonces el renacimiento dejó paso a la Ilustración o época de las luces, término utilizado para describir las tendencias en el pensamiento y la literatura en Europa y en toda América previas a la Revolución Francesa. La frase fue empleada con mucha frecuencia por los propios escritores de este periodo, convencidos de que emergían de siglos de oscuridad e ignorancia a una nueva edad iluminada por la razón, la ciencia y el respeto a la humanidad.

Aunque la Ilustración tenía en un principio el interés de difundir la nueva visión científica de la naturaleza y el estudio de la psicología; es más su impacto en el campo del derecho y el de la economía.
Los ilustrados tenía mucha fe en la potencia de la educación, querían renovarla, enriquecerla con la ciencia y ponerla al alcance de todos; pero su objetivo no se cumplió en su totalidad, puesto que su interés por la educación se desvío y en Inglaterra y Francia ocupándose muy poco por este aspecto propiamente. Si se desarrolla una gran obra educativa a través de la imprenta (revistas, panfletos y enciclopedias); pero su penetración en el mundo de la escolástica es más lenta.

De alguna manera el que no se haya logrado el objetivo del desarrollo pleno de la educación, se debe en parte a la característica de la cultura de la Ilustración, que es en su origen esencial de la cultura de la clase burguesa (médicos, fabricantes, comerciantes y otros gremios) que esta conciente de sus derechos y de su función histórica y que no quiere perderlos. Bajo estas características la Ilustración “es un fenómeno social de gran alcance, que tiende esencialmente a hacer de la burguesía la nueva clase dirigente”[3] De ahí que la educación no llegará a las masas populares y se caracterizará por el elitismo, el aristocratismo y el individualismo; se centro en el clero, la nobleza y la burguesía naciente.

Los principales educadores renacentistas fueron: Victorino de Feltre (proponía una educación individualizada), Erasmo Desiderio (creía que el hombre debería ser inteligente y libre), Juan Luis Vives (reconoció las ventajas del método inductivo, lo concreto y el juguete infantil), Montaigne (que la educación no se centre en la memorización, que se tome en cuenta la individualización de los niños y que se eduque integralmente).

Indudablemente la Ilustración tuvo un gran auge en Francia, pero el origen de las doctrinas del enciclopedismo se pueden encontrar en la filosofía inglesa con Bancón, Locke, Berkeley, Hume y con Newton, que se rehusa a construir teorías metafísicas y se limita a una descripción empírica-matemática de los hechos naturales; explicación que de alguna manera ponen en desventaja a las ideas de la Iglesia.
En el ámbito educativo los grandes aportaciones en el pensamiento ilustrado las dieron Rousseau (el Emilio), Pestalozzi (la naturaleza de la educación) y Herbart (el método de enseñanza: claridad, asociación, sistema y método)

Más que un conjunto de ideas fijas, la Ilustración implicaba una actitud, un método una inquietud política, cultural y social que desencadeno movimientos, luchas y revoluciones, no solo en Europa; sino en todo el mundo.

Con lo que respecta a México años más tarde esas ideas fueron retomadas y aplicadas para lograr la Independencia de nuestro país. Gracias a los enciclopedistas y a sus ideas los mexicanos somos libres.

Por lo que compete a la educación aunque esta, haya sido destinada a las clases pudientes, la fundamentación pedagógica fue sustento para los tipos de escuelas y de enseñanza que se desarrollaron posteriormente y que siguen vigentes en nuestros días.


BIBLIOGRAFÍA

MOACIR, Gadotti. Historia de las ideas pedagógicas. Editores Siglo Veintiuno. P.119.

ABAGNANO, N. Y A. VISALBERGHÍ. Historia de la pedagogía. Fondo de
Cultura Económica. México, Buenos Aires 2004. p.377.

U.P.N. Historia de la ideas de la Ilustración Volumen 3. SEA México. D.F. 1990. p.204

LÓPEZ, Miguel Ángel. Historia de las ideas. Volumen 4. p135.

FREDERICK, Mayer. Pedagogía Comparada. Editorial PAX. P.105.

[1] ABBAGNANO, N. Historia de la Pedagogía. Pág. 202
[2] MOACIR, Gadotti. Historia de las ideas pedagógicas. P.62.

[3] ABBAGNANO, N. Historia de la Pedagogía. Pág. 202

TRABAJO SOBRE LOS SUMERIOS

El presente trabajo, nos da una panorámica general del como surgieron las grandes civilizaciones de la historia y de cómo estas nos han legado sus ideas y cultura a lo largo del tiempo. También se destacan hechos y personajes fundamentales para las sociedades pasadas y presentes. Para enmarcar esta gama cultural se iniciará citando a los sumerios, posteriormente a los griegos y a los romanos.

De acuerdo a los restos de vestigios artísticos y arquitectónicos que se tienen, se ha determinado que una de las más antiguas e importantes civilizaciones fue la de los sumerios. Pero qué fue lo que hizo que dicha cultura fuera tan desarrollada. Para poder entenderlo se debe de contextualizar su situación geográfica y social. Los sumerios habitaron la región comprendida entre los ríos Tigris y Éufrates, región fértil y apta para la aparición de la agricultura. De igual manera tenían un suelo que les proporcionaba el barro para los adobes que fueron el material constructivo más importante de esta civilización. Los mesopotámicos también cocieron esta arcilla para obtener terracota, con la que realizaron cerámica, esculturas y tablillas para la escritura.
Después de satisfacer las necesidades elementales de alimentación y vivienda, los sumerios buscaron otras actividades que especializaran a sus habitantes; surgiendo así el comercio, la artesanía y las clases sociales. Poco a poco la cultura sumeria fue formando un poderío y una historia que se dividió en tres periodos: Predinástico que abarco del 2900 al 2300, periodo que se distinguió por la violencia entre las ciudades de Uruk, Ur, Nippur, Umma y Lagash. De esta última se encontraron gran cantidad de escritos y restos arqueológicos. Se sabe que Umma derrotó a Lagash y que conquisto además a otras ciudades.
Otro periodo imperial fue el de Sargón Akkad (rey de los semitas) entre el 2300 y el 2200, que conquisto a toda Mesopotamia, creándose un gran imperio, jamás conquistado por nadie. Este se proclamó “Rey de las cuatro zonas” es decir, de todo el mundo conocido por ellos. Los semitas lograron una organización política y social muy destacada; pero sucumbió al final por la presión de pueblos nómadas y por los intentos de independencia de las ciudades sumerias.
El último periodo fue el de la época Neosumeria o Ur. Abarco del 2200 al 1800 y se caracterizo por el renacimiento de los sumerios. Se lograron avances en obras públicas, economía, leyes, se dio el siglo de oro y aparecen los poetas y eruditos. Pero como todo imperio, llegó a su fin; los semitas y pueblos vecinos inconformes con el poderío sumerio y al mando de un rey amorrita llamado Hammurabi los conquistaron en el año 1750. Así desapareció el mundo de los sumerios, pero su influencia cultural permaneció en los pueblos que se asentaban en esos territorios.
Es muy importante rescatar las aportaciones que hicieron los sumerios al mundo, su cultura, su organización; pero el legado más destacado fue la escritura cuneiforme. Las cosas positivas o negativas que adoptamos como sociedad son retomadas de la gran civilización de los sumerios.

Lo anterior nos lleva a pensar y reflexionar cómo una civilización, una cultura, un país; por más fuerte o sólido, siempre habrá intereses o enemigos que lo hagan sucumbir. Sin embargo, podrán destruirse imperios y reinos; pero los legados culturales permanecerán a lo largo de la historia. Tal es el caso de la escritura, legado que hasta nuestros días es la base de la comunicación.

Así como los sumerios podemos destacar a otras grandes civilizaciones como lo son Roma y Atenas; las cuales tienen una gran riqueza cultural que sigue vigente todavía. No existió en la historia una cultura que haya tenido una mayor influencia en el mundo que la griega. Todas las áreas del conocimiento se beneficiaron de algún modo de esta civilización incomparable. Podemos destacar algunas de las muchas aportaciones como: el Teorema de Pitágoras, su arquitectura, Teoría del átomo, clasificaciones de más de 1500 especies, concepto de democracia, ciudad y muchas otras aportaciones más. Para los griegos la perfección y la belleza era parte de su vida, conceptos que se hacían notar en sus cuerpos bien dotados y en las hermosas esculturas.



Por su parte los romanos; aunque tomaron muchas ideas de los griegos en cuanto a política, derecho y arquitectura. Roma se caracterizo por su gran capacidad militar, la que la llevo a convertirse en un gran imperio y que también esa característica fue la que la llevo a su exterminio. Sus aportaciones más relevantes son el derecho, igualdad, arquitectura, la medicina, la teología y su lengua.

Dentro de estas dos grandes civilizaciones podemos hablar de grandes personajes que con sus ideas revolucionaron la historia de su época y la nuestra.
Entre los más destacados tenemos a Sócrates, Platón y Aristóteles. Aunque existieron otros más.

Sócrates aportó a la educación el método de la dialéctica, que consistía en una discusión dirigida que tenía como finalidad llegar a la verdad. Este método se dividía en dos fases: la ironía y la mayéutica. La primera para limpiar la mente de falsos saberes y la segunda para sacar los conocimientos de su interior. El método culmina cundo se llega a una definición, pudiendo llegar a convertirse después de la observación y el estudio de la misma, en un concepto universal. La frase que distinguió a éste filósofo fue “Yo sólo se que no sé nada”.


El centro de la filosofía de Platón lo constituye su teoría de las formas o de las ideas. En el fondo, su idea del conocimiento, su teoría ética, su psicología, su concepto del Estado y su concepción del arte son entendidos desde esa concepción. Influido por Sócrates, Platón estaba seguro de que el conocimiento se puede alcanzar y que hay dos características esenciales del conocimiento: el conocimiento debe ser certero e infalible y debe tener como objeto lo que es en verdad real y no con lo que lo es sólo en apariencia. Ya que para Platón lo que es real tiene que ser fijo, permanente e inmutable. Lo anterior lo llevo a rechazar el empirismo, concluyendo que las ideas son la base del conocimiento y no lo que percibimos a través de los sentidos. Sus aportaciones más destacadas son la literatura con sus famosos diálogos en los que incluye su concepción del alma y sus virtudes. También sus ideas de política, ética y división de clases sociales fueron y son base de las leyes actuales.

Aristóteles, discípulo de Platón adopto varía ideas de éste. Por ejemplo en su Teoría del conocimiento retoma a la mayéutica como método; pero difiere con su maestro en lo referente a que los sentidos si son fuente de conocimientos. Aristóteles, señala la clasificación de los grados del saber: la experiencia (saber qué), el arte o técnica (saber cómo) y la sabiduría (saber por qué).

Si analizamos la filosofía, principios e ideas acerca del conocimiento, podemos rescatar muchos aspectos pedagógicos que en nuestros días se aplican en materia de educación. Cuantos profesores no usamos la mayéutica para hacer que el alumno saque de su interior sus ideas o el dialogo o discusión guiada para llegar a un concepto de algún contenido.
También usamos la observación y demostración de hechos para que los niños entiendan un concepto universal de las ciencias naturales o la matemática. Quién no incluye en sus planeaciones didácticas los grados del conocimiento al plantearnos los objetivos a aprender, la metodología a seguir para logarlo y el que tenga una aplicabilidad en la vida cotidiana. De hecho también esto último sustenta a los planes y programas en los perfiles de egreso de los estudiantes y también el artículo 3º constitucional.

Podríamos seguir haciendo relaciones con otros aspectos de la educación; pero lo que es claro, es que los grandes filósofos señalados, están aun presentes con su ideología.

PARTES QUE CONSTITUYEN UN PROYECTO DE INVESTIGACIÓN

1.- Carátula o portada (Título de la investigación):
Debe incluir institución que avale el proyecto, título de la investigación (redactarse de forma sugerente y breve) y responsable del proyecto (nombre de los investigadores y del asesor si hubo).
2.- Planteamiento del problema:
Deberán anotarse aquellos elementos que se relacionan con el problema, se deberán explicar solo los elementos o variables que incidan sobre el objeto de estudio. Plantear el problema, significará descomponer éste en partes, de tal forma que se explique la complejidad del mismo. Es decir, con que elementos está relacionado el problema. Plantear el problema significa problematizar acerca del mismo.
3.- Delimitación del tema y/o problema:
Se debe especificar con precisión y claridad qué es lo que exactamente se va a estudiar. La delimitación se formulará en base a los siguientes criterios: relacionados con el problema, relacionados con la sustentación teórica disciplinaria, relacionados con el tiempo, relacionados con el espacio, relacionados con los sujetos informantes.
4.- Justificación de la investigación:
Deberá especificar los siguientes elementos: en que estriba la pertinencia del estudio, cuál es su importancia, a qué problemática social responde, quiénes podrán beneficiarse con el estudio, qué se pretende lograr, qué aspectos son analizados y cuáles quedan fuera, cuáles son los alcances y las limitaciones del estudio, cuál fue el motivo por el cual el investigador decidió abordar esta temática, dentro del contexto a qué problema responde.
5.- Objetivos de la investigación:
Expresan propósitos generales y también de orden particular o específico. Deben estar totalmente relacionados con el problema de investigación y hacer alusión a lo que se pretende lograr con el estudio del mismo.


6.- Antecedentes de la investigación:
Es importante que se expliciten estudios que existan en torno a nuestro objeto de estudio. Se debe indagar con el propósito de analizar, definir y reorientar el objeto de estudio si es necesario.
7.- Marco teórico y/o conceptual:
Aquí se señala los sustentos disciplinarios, teóricos, conceptuales y categoriales que orientaran el trabajo. Se trata de explicitar qué teorías, que información bibliográfica, con qué autores se realizará la investigación. Es importante hacer una revisión exhaustiva de bibliografía sobre el tema y contrastar la información con datos empíricos.
8.- Metodología de la investigación:
Se debe resolver el cómo, para lo cual hay que conocer los tipos de investigación, las diferentes corrientes metodológicas. De acuerdo a la naturaleza del problema se seleccionará la metodología (etnográfica, casuística, documental, de campo, experimental, participativa, cualitativa u otra). Es decir definir una estrategia metodológica pertinente y adecuada al tipo de objeto de estudio que se intenta trabajar.
9.- Cronograma de actividades:
Tiene como propósito delimitar los tiempos de trabajo. Las investigaciones se clasifican por su duración, en: largo (dos años o más), mediano (un año) y corto plazo(seis meses). Se recomiende que el cronograma se estructure lo más esquemáticamente para visualizar rápidamente cómo vamos en el tiempo.
10.- Bibliografía consultada:
Incluir fuentes actuales que tengan relación con el tema y considerar fuentes de apoyo metodológico. Buscar información en diferentes fuentes: libros, revistas, periódicos, archivos públicos y privados, películas, museos, edificios, pinturas, videos, etc. Las fichas bibliográficas deberán incluirse en orden alfabético y patrón técnico homogéneo.

TRÁNSITO A LA MODERNIDAD

TRANSITO A LA DESMODERNIDAD
Es necesario generar un cambio conceptual y la manera como percibimos el progreso, el movimiento y la voluntad (crecimiento,-productividad-competitividad) a la de equilibrio sedimentación, densificación y sustentabilidad. Para una mejor contextualización, entendimiento e intervención de nuestro entorno.
Los conceptos que se han manejado en la sociedad mexicana y latinoamericana con respecto a la modernidad han cambiado de manera significativa en la segunda mitad del siglo XX.
Al principio la sociedad se apoyo en la concepción ortodoxa de la modernidad capitalista y socialista, apostando a la generación de clases dinámicas, en su vertiente empresarial o en su vertiente proletaria.
En los años ochenta nos hicieron despertar la ilusión de la vía clásica por medio de las guerrillas; pero una vez terminada la pesadilla de la vía armada y las dictaduras militares, el panorama trajo nuevas evidencias: la pobreza urbana creció, debido a que la industria dejo de crecer en ese decenio. Debilitados los actores del progreso, se rompió con la idea hegemónica clasista. Por lo que se tuvo que pensar en una reforma intelectual y moral, de una “síntesis más elevada capaz de guiar a todos los elementos clasistas, de masa, de infraestructura, etc, bajo una cultura popular”.
Sin embargo, a pesar de estas nuevas concepciones latinoamericanas, no desaparecieron una serie de ordenadores conceptuales importantes: sociedad civil y sociedad política, guerra de movimientos y de oposiciones, Oriente y Occidente, bloque histórico, clase dirigente y dominante, revolución pasiva, entre otras.
Mas delante en los noventas se dio una hermana gemela del momento conceptual anterior, que fue llamada “teoría de los movimientos”, en donde se dio una serie de rupturas, enfrentamientos, embarnecimiento de pequeños y medios actores que en sus luchas y espacios van ocupando espacios, democratizando a la sociedad y a la política, empujando al todo social en un sentido mejor.
Pero cuando las corrientes intelectuales se encontraban en estas situaciones, comenzó a presentarse el desastre: cada vez aparecieron menos movimientos sociales en escena, los campesinos migraban en cadenas de sobrevivencia, los fuertes obreros se convertían en frágiles jovencitas laborando en maquilas, el comercio y los servicios se estancaron, lanzando a grandes contingentes de obreros, tenderos, empleados, pequeños empresarios y a los jóvenes, al mundo de la informalidad, al comercio de lo que sea, piratería, robo, droga y delincuencia.
Es decir lanzándolos a la “centralidad de los marginados”, haciendo referencia a una centralidad destrozada; porque en el medio pobre marginal latinoamericano, encontramos de todo: valores y actitudes comunitarias, delincuencias, anómicas, populistas, consumistas.
El problema era que la velocidad de la ciencia y la técnica avanzaban en la productividad y en las tasas de crecimiento económico; pero también en la baja calidad de vida y en la destrucción del medio ambiente.
Bajo esta concepción, la idea de progreso van perdiendo sentido si no se asocian a las nociones de equilibrio, sustentabilidad, sedimentación, densificación de la población para preserva la calidad de vida y del entorno.
En sociedades como la nuestra, que no esta preparada para un acoplamiento y ritmo acelerado de la modernidad, que nos dejan sin defensas ante una economía abierta y globalizada. Uno de esos experimentos es el TLC, que haciendo un balance nos arroja datos aterradores: un bajo PIB de crecimiento, gran desigualdad, enriquecimiento de algunos cuantos y aumento de la pobreza, el deterioro de los recursos naturales y del medio ambiente por la necesidad de traer capitales y abatir los costos de producción y un gran deterioro material y moral de los mexicanos, entre otras cosas.
Así pues, México se segrega entre integrados y excluidos, entre ricos y pobres, y lo que alguna vez fue un apolítica y un espacio social para todos, hoy se separa con una especie de muralla, como la de los feudos y las ciudades-Estado de la Edad Media, sólo que aquí los muros no son de piedra ni son “los muros de agua”, nuestra muralla es virtual, pero no por eso menos efectiva.
Con lo que respecta al ámbito de las instituciones educativas y culturales, los recursos públicos se ven más recortados, lo que afecta la capacitación del magisterio, haciendo caer los salarios y las condiciones generales en las que se desenvuelve la enseñanza. De igual manera sucede con los sistemas de salud, por lo que su eficiencia se ve mermada por los limitantes en los recursos.
Desafortunadamente el discurso neoliberal de los gobiernos, sostiene que por más mal que parezcan las cosas vamos hacia algo mejor. Es preocupante que nadie presente una alternativa viable que saque al país del hoyo en el que se encuentra inmerso y que los actores políticos solo piensen en su empoderamiento y dirijan a la sociedad bajo discursos “de cambio”, que sólo hacen que los ciudadanos tengan un déficit de confianza de las instituciones políticas, de los partidos, de las leyes y entre ellos mismos.
Nosotros como educadores y agentes sociales tenemos un gran reto en la formación de individuos: crear conciencia en el rescate de valores, desarrollarles las competencias necesarias de supervivencia en este “modernidad” actual y lo más importante formarles una mentalidad de ser críticos, reflexivos y generadores de cambios en su vida, familia y sociedad.


BIBLIOGRAFÍA:

ZERMEÑO, Sergio. La desmodernidad mexicana y las alternativas a la violencia y a la exclusión en nuestros días, Oceáno.México.2005

lunes, 10 de marzo de 2008

- Consolidación metodológica de la Escuela Nueva

La escuela nueva, tuvo auge en las dos últimas décadas del siglo XIX. Sus principios generales en lo filosófico y específicamente en los pedagógico didáctico; resaltan al aprendizaje y colocan al educando como el centro del proceso.
La esencia de esta escuela permitía al niño libertad de elección, que fuera cooperativo, solidario, que experimentara y descubriera, poniendo en consideración sus intereses, mientras que el maestro actuaba como un guía, orientando al niño cuando lo consideraba necesario.
Es decir proponía un clima educativo que favoreciera las condiciones psicológicas, filosóficas, espirituales, sociales y académicas de las necesidades específicas de los niños en edad escolar.
De ahí que el concepto de libertad que maneja la Escuela Nueva, se asocia más a la conquista personal, esto supone el logro de un programa de autodominio; un desarrollo del poder de análisis, una incorporación creciente de categorías, de valores, que le permitan como individuo elegir de un modo personal entre una multitud de elementos, en una realidad social que le presenta una gama de posibilidades de acción.
En esta escuela podemos observar la presencia del nacimiento de una nueva fase para la educación, en donde se despierta la atención del alumno por los fenómenos de la naturaleza, provocando así la curiosidad, dejando a los niños los problemas a su alcance para que los resuelvan, creando el ambiente para que cree la ciencia y no la aprenda.
Las ideas de libertad, de dejar los problemas al alcance de los niños, son postulados característicos de Rousseau, que marcan una particularidad a ese siglo y a su nueva Pedagogía Experimental “científica”. Indudablemente que Rousseau es uno de los grandes precursores de la Escuela Nueva o Activa, así como de los métodos que de ahí surgen.
Los pedagogos más relevantes de la consolidación de la metodología de la Escuela Nueva que se rescatan en el presente trabajo son: Adolphe Ferreire Ovidio Decroly (centros de interés) María Montessori (su método de enseñanza) Froebel (escuela de párvulo) y Pestalozzi (enseñanza gradual); para lo cual se hará una reseña, profundizando en las aportaciones de cada uno de ellos.
El más influyente de todos los seguidores de Rousseau fue el educador suizo Johann Pestalozzi. El principal objetivo de Pestalozzi fue adaptar el método de enseñanza al desarrollo natural del niño. Para lograr este objetivo, consideraba el desarrollo armonioso de todas las facultades del educando (cabeza, corazón y manos). Pestalozzi subraya la enorme importancia que implica en el niño educar su inteligencia, formándole el hábito de la reflexión sobre los poderes morales e intelectuales; ya que estos deben ser alimentados y desarrollados. Al respecto afirmaba que el educador “El educador cuidará solamente que ninguna influencia desagradable traiga disturbios a la marcha del desarrollo de naturaleza (del hombre)” [1]
Pestalozzi hacia una analogía entre el hombre y un árbol. Decía que una educación perfecta es simbolizada por un árbol plantado cerca de aguas fertilizantes. Una pequeña semilla que contiene el germen del árbol, su forma y sus propiedades es colocada en la tierra. El árbol completo es una cadena ininterrumpida de partes orgánicas, cuyo plan existía en la semilla y en la raíz. El hombre es como el árbol. En el niño recién nacido están ocultas las facultades que desarrollará a lo largo de su vida, los órganos de su ser se forman gradualmente; el educador no le da nuevos poderes y facultades, le proporciona alimento y vida que lo harán desarrollarlas.
Según Pestalozzi la educación era el procedimiento mediante el cual la ética triunfaría sobre nuestros impulsos animales. Pensaba que el modelo de la escuela es el hogar: que el maestro actúe como padre amoroso, que estimule la iniciativa del estudiante, que destaque la importancia del comportamiento ético y que sea ejemplo de todas las actividades. El ideal del amor rige la filosofía educativa de este pedagogo.
Señalaba que aprendemos por medio de expresiones sensoriales y que las bases del proceso educativo son el número y el lenguaje, Enfocaba la educación desde el punto de vista de los interese de los niños. En las matemáticas comenzaba con objetos concretos y demostraba que la abstracción sólo es posible cuando se han dominado las ideas concretas. También destacaba la importancia del arte en los planes de estudio como un desahogo para el talento creador del niño, incitándolos a cantar y tocar instrumentos.

En 1805 Pestalozzi fundó el internado de Yverdón tuvo en el siglo el cual fue muy importante por ser frecuentado durante sus veinte años de funcionamiento por estudiantes de todos los países de Europa, el currículo adoptado ponía énfasis en la actividad de los alumnos, se aplicaba el método inductivo de lo particular a lo general. Las actividades que se practicaban eran dibujo, escritura, canto, educación física, modelado, cartografía y excursiones al aire libre. Educadores de todo el mundo adoptaron el método de Pestalozzi y difundieron sus ideas en Europa y América.
Otro importante educador del siglo XIX fue el alemán Friedrich Fröbel, que introdujo los principios de la psicología y la filosofía en las ciencias de la educación. Fue un pedagogo alemán, creador del jardín de infancia o de niños. Sus ideas, se centraban en animar el desarrollo integral de los más pequeños a través de la actividad y del juego. Identificaba a Dios con la naturaleza a través de una visión metafísica, formulando las grandes líneas de una pedagogía que asignaba un lugar preferente a la espontaneidad y el juego, entendidos como bases de la conciencia en formación.
Sentía que a los niños les faltaba sobre todo seguridad y amor para el hogar, y que la educación debía comenzar tan pronto fuera posible, para fomentar tanto el efecto como la comprensión entre padres e hijos. Creía que la educación es más eficaz cuando se funda en las necesidades de los niños y que las actividades recreativas tenían tienen una importancia primordial; porque cuando el niño juega, revela su naturaleza interior y al mismo tiempo, establece normas de sociabilidad. Por ello el maestro inteligente, según Froebel, comprende que los primeros años del niño son los más importantes.
Decía que la enseñanza debe desarrollar los fundamentos de la percepción y dejar a un lado el memorismo. Afirmaba que la creatividad es una de las más importantes necesidades del hombre; el niño al construir un castillo y el científico al formular una teoría. Pensaba que la vida se vive en dos niveles: el nivel de la vida real, representa el reino de las sensaciones y el del reino del simbolismo, representativo de nuestros impulsos internos
Otro pedagogo sobresaliente de la época fue Decroly, quien nace en Bélgica y vive de 1871 a 1932. Estudió medicina en Bruselas y se especializó en el tratamiento de los niños deficientes, fundando un centro llamado “escuela para la vida y por la vida” en la que desarrollo su metodología del principio de globalización y los Centros de interés.

La escuela fundada por Decroly, buscaba unas estrategias que llevarán “al respeto por la actividad espontanea y por las formas naturales del comportamiento infantil, traduciéndolo al rechazo de los programas escolares tradicionales, divididos en materias y en los métodos verbalistas centrados en el docente. Y plantea como alternativa la valoración y explotación de los centros de interés como único motor de cualquier aprendizaje, tal como lo es en cualquier actividad humana”[2]

Ovidio Decroly, corresponde a la corriente de la escuela Nueva y a la Pedagogía científica que tiene como objetivos la transformación de la enseñanza, la observación y la experimentación ordenada. Su metodología es descubierta al trabajar con los niños deficientes, aunque intenta aplicarla posteriormente con los niños normales. Propone que las actividades básicas del aprendizaje sean: la observación, la asociación y la expresión.
Adolphe Ferreire por otro lado tomo de Rousseau el concepto de educación social como la disposición al camino de lo moral como deber primordial; afirmando lo siguiente “la verdadera moral es una conquista propia…la moral no es una colección de preceptos inculcados, sino una abertura interior del ánimo que trasciende al interior” [3]
Montessori, también rescata el respeto por la naturaleza del niño, concibiendo esta naturaleza como buena y respetando el desenvolvimiento natural del individuo. De ahí que su método se basa en un profundo respeto por los niños y en la comprensión y el amor docentes como motor del crecimiento y desarrollo infantil.
Su método es predominante empírico y experimental. Aporta actividad progresiva, independencia y espontaneidad, observación de la naturaleza del niño y sistematicidad.
El principio fundamental del método Montessori se resume en la frase “Educación mediante la libertad en un medio preparado”, que tiene que ver con brindarles las condiciones físicas óptimas para que los niños se desenvuelvan y se motiven a trabajar con alegría. Las aulas que propone Montessori son espaciosas, estéticas, con áreas de juegos, con mesas y sillas pequeñas, con alfombras, llenos de materiales varios, con seres vivos y sobre todo libertad para elegir lo que ellos quieran aprender.
Los materiales sensoriales que propone Montessori, ejercitan los sentidos (tacto, olor, sabor, etc.) y desarrollan la voluntad. La presentación de dicho material debe tener tres momentos: asociación por medio de impresión sensorial, reconocimiento del nombre, recordar el nombre y cualidad del objeto presentado.
Algunos de estos materiales son: sólidos encajables, con los que el niño ejercita el tacto y la presión. Pequeñas planchas de superficies lisas, rugosas. Planos encajables para la distinción de la forma de planos geométricos. Tablillas cubiertas con hilos de colores, para el desarrollo del sentido cromático. Objetos sólidos geométricos, para el reconocimiento de la forma y peso de los cuerpos, por el tacto. Serie doble de campanillas, para reconocer los diferentes sonidos, una de ellas ordenada según las notas de la escala musical y la otra no secuenciada, entre otros.
Todos los pedagogos antes expuestos tienen en común que respetan el interés del niño y su ritmo de trabajo, dándoles seguridad de que lo aprendido no será mecanizado, sino madurado en el momento justo de su desarrollo psicológico, espiritual y corporal, donde el niño estudia sin estrés y en plena libertad de sus facultades.
La Escuela Nueva, conceptualiza al aprendizaje como un proceso de adquisición individual de conocimientos, de acuerdo con las condiciones personales de cada educando. Supone la práctica del aprendizaje a través de la observación, la investigación, el trabajo y la resolución de situaciones problemáticas, en un ambiente de objetos y acciones prácticas.
De alguna manera la Escuela Nueva concibe al niño como una mina de actividad y es por medio de ella y haciendo cosas por sí mismos, que le permitirán desarrollarse como persona integra. Nadie aprende la esencia de las cosas sin haber actuado sobre ellas, no se puede actuar puramente con la inteligencia, con la mente o cuerpo, pues es éste la herramienta de expresión del cerebro.
En esencia los principios de la propuesta metodológica de la Escuela Nueva son la autoactividad, la autoformación, la libertad interior y espiritual, el paidocentrismo, y la actividad múltiple y funcional. Indudablemente que después de más de un siglo de surgir la Escuela Nueva, aun sigue vigente y nos ofrece una alternativa funcional y aplicable en nuestras aula. Rescatemos el respeto por los intereses de los niños, desarrollemos los sentidos de los alumnos, hagamos un lado el verbalismo tradicional, amemos a los niños y a nuestro trabajo. Y entonces…
¡Buscaremos ese desarrollo armónico e integral de la formación de los niños!

BIBLIOGRAFÍA:N.Abbagnano y A. Visalberghi. Historia de la pedagogía,Fondo de Cultura Económica, México 1995 pp.709
J.Trilla, E.CAno, M. Carretero, A.Escofet, G.Firstein,J.A.Fernández, Fernández, El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI,GRAO, España 2005 pp.360.
Antonio Santoni Rugiu, Historia social de la educación, cuadernos del IMCED, Morelia, Mich.México 2003, pp.521
Moacir, Gadotti, Historia de las ideas Pedagógicas, Editores Siglo XXI.pp.119
http://www.psicopedagogia.com/articulos/?articulo=350
[1] Moacir, Gadotti, Historia de las ideas Pedagógicas, Editores Siglo XXI.p.95.
[2] J.Trilla, E.CAno, M. Carretero, A.Escofet, G.Firstein,J.A.Fernández, Fernández, El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI,GRAO, España 2005 p.103.
[3] SANTONI, Rugiu, Antonio.Historia Social de la Educación.Cuadernos del IMCED.Morelia, Mich.México 2003. P.390.

lunes, 3 de marzo de 2008

Divisiones de la pedagogía

RESUMEN: SISTEMA Y DIVISIONES DE LA PEDAGOGÍA
Establecer el sistema de la pedagogía es hacer una división, ordenar sus aspectos y ramas jerarquizándolos conforme a determinados cánones o principios directrices. El criterio que se toma para sistematizar o dividir la pedagogía, es el que emerge del doble carácter de la pedagogía como teoría y tecnología o como disciplina simultáneamente descriptiva y normativa. Si nos limitamos a señalar los elementos y factores de la educación, hacemos pedagogía descriptiva y si trazamos un conjunto de normas para la actividad educativa, entonces hacemos pedagogía normativa; aunque nada impide a la pedagogía describir la educación como dato y regularla o dirigirla como acto. Por ello tanto la pedagogía descriptiva como la normativa son necesarias y se complementan. Los dos enfoques sirven de apoyo para la ordenación o división de las partes de la pedagogía.
De acuerdo a Luzuriaga, la pedagogía descriptiva estudia los factores: biológicos, psicológicos, y sociológicos de la educación y la pedagogía normativa, se divide en teleológica y tecnológica; la primera incluye los ideales y fines de la educación; la segunda la integran los métodos pedagógicos, la estructura de la educación, la organización educativa y las instituciones escolares.
Aplicando el criterio de coexistencia de lo teórico con lo tecnológico se da una división de la pedagogía en teórica y tecnológica. La pedagogía teórica contiene el conjunto de conocimientos y de reflexiones sobre el hecho y el proceso educativo en su evolución histórica y en su estado presente. Incluye la pedagogía general y la pedagogía histórica.
La pedagogía general se encarga de las cuestiones generales y universales de la educación; su objeto son los elementos que constituyen el fenómeno educativo como hecho y como actividad humana, dentro de ella se encuentran la filosofía de la educación y la ciencia de la educación. La filosofía de la educación es el conjunto de reflexiones sobre el hecho y el proceso educacional; comprende una fenomenología de la educación (como objeto), una axiología y teleología pedagógicas (valores e ideales de la educación) y una epistemología pedagógica (naturaleza y estructura de un sistema de pedagogía). La ciencia de la educación es el resultado de la investigación positiva y empírica del proceso y hecho educativo, su objeto son los factores reales; se apoya en las ciencias auxiliares y por ello no existe una ciencia de la educación sino ciencias de la educación (biología, psicología y sociología pedagógica).
La pedagogía histórica sigue el hecho y el proceso educativo a través del tiempo, comprende la historia de la educación y la historia de la pedagogía.
La pedagogía tecnológica comprende los medios, recursos o instrumentos que sirven a las necesidades y a los fines de la educación sistemática. Se divide en metodología y en organización educativa. La metodología educativa es el conjunto de normas relativas a los métodos de la educación sistemática; abarca los principios de esos métodos, sus tipos y formas de realizarlos. La organización educativa reúne los medios materiales al servicio de la tarea pedagógica en dos aspectos: político (legislación y administración escolar) y pedagógico (ciclos, instituciones, planes, programas, horarios, etc). La inclusión de lo político en las tareas escolares lleva a la definición de política educacional, misma que se logra de la comparación con la pedagogía política. Esta es una disciplina teórica, cuyo objeto es el estudio de las relaciones del estado con la educación; también es una acción por la cual el Estado regula y estimula la actividad educativa y cultural de la comunidad.

domingo, 2 de marzo de 2008

El positivismo de Augusto Comte

AUGUSTO COMTE Y EL POSITIVISMO
Para contextualizar la vida de Auguste Comte, en el presente ensayo se iniciará con señalar algunos datos sobre su existencia y posteriormente se plasmarán sus ideas más sobresalientes; así como su impacto en la sociedad y la conceptualización de la filosofía del positivismo, corriente representativa de Comte.
Nació en Montpellier el 19 de enero de 1798. Desde muy temprana edad mostró un fuerte rechazo hacia el catolicismo tradicional y las doctrinas monárquicas. Logró ingresar como profesor de matemáticas en la Escuela Politécnica de París en 1814, pero en 1816 fue expulsado de este centro por haber participado en una revuelta estudiantil.
Durante algunos años fue secretario particular del teórico socialista Claude Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon, cuya influencia quedaría reflejada en algunas de sus obras. Los últimos años del pensador francés quedaron marcados por la demencia, debida a las crisis de locura en las que se sumía durante prolongados intervalos de tiempo. Falleció el 5 de septiembre de 1857 en París.
El término “positivismo” fue utilizado por primera vez por Auguste Comte, eligió la palabra “positivismo” para señalar un sistema de filosofía basado en la experiencia y en el conocimiento empírico de los fenómenos naturales. En virtud de lo anterior, el positivismo considera a la metafísica y a la teología como sistemas de conocimientos imperfectos e inadecuados.
Comte, queriendo dar una respuesta a la revolución científica, política e industrial de su tiempo; apostó por ofrecer una reorganización intelectual, moral y política del orden social. Además, pensó que cualquier reconstrucción sólo era posible tras adoptar una actitud científica.
Afirmaba que el estudio empírico de los procesos históricos revela la que denominó “ley de los tres estadios”, que rige el desarrollo de la humanidad. Analizó estos tres estadios en su más importante y voluminosa obra, Curso de filosofía positiva. En ella afirmaba que, dada la naturaleza de la mente humana, cada una de las ciencias o ramas del saber debe pasar por tres estadios teoréticos diferentes: "el teológico o estadio ficticio; el metafísico o estadio abstracto; y por último, el científico o positivo". [1]
En el estadio teológico los acontecimientos se explican de un modo muy elemental apelando a la voluntad de los dioses o de un dios. En el estadio metafísico los fenómenos se explican invocando categorías filosóficas abstractas. El último estadio de esta evolución, el científico o positivo, supone el triunfo de la racionalidad positiva, en tanto que los hombres no buscan el origen del Universo sino las leyes generales de los fenómenos. Toda su atención se centra en averiguar cómo se producen éstos con la intención de llegar a generalizaciones sujetas, a su vez, a verificaciones observacionales y comprobables.
La obra de Comte es considerada como la expresión clásica de la actitud positivista, es decir, la actitud de quien afirma que tan sólo las ciencias empíricas se erigen en la adecuada fuente de conocimiento. Cada uno de estos estadios, afirmaba Comte, tiene su correlato en determinadas actitudes políticas. El estadio teológico tiene su reflejo en las ideologías que sostienen el derecho divino de los reyes. El estadio metafísico incluye algunos conceptos tales como el contrato social, la igualdad de las personas o la soberanía popular. El estadio positivo se caracteriza por el análisis científico o sociológico de la organización política.
Bastante crítico con los procedimientos democráticos, anhelaba una sociedad estable gobernada por una minoría de ilustrados que empleara el método científico para resolver los problemas humanos y para mejorar las nuevas condiciones sociales. Aunque rechazaba la creencia en un ser transcendente, reconocía el valor de la religión, en tanto que creía que ésta contribuía a la estabilidad social. En su obra Sistema de política positiva, propuso como aceptable una religión que estimulara una benéfica conducta social.
La filosofía positivista de Auguste Comte abandonó la especulación de lo sobrenatural en favor de la investigación científica. Según él, el conocimiento de todos los temas, desde la astronomía a la sociología, debería venir de la correlación de la evidencia empírica. El estudio sistemático de Comte de la estática y dinámica de la sociedad sentó las bases de la sociología moderna, que al principio llamó física social.
Comte hace un detallado y ambicioso análisis del desarrollo histórico de las diferentes ciencias, “clasificándolas en cinco fundamentales: astronomía, física, química, fisiología y física social o sociología”.[2]
Destaca la importancia de las matemáticas, cuyo valor se encuentra en la generalidad y en su posibilidad de convertirse en modelo de método racional; la astronomía es la aplicación de las matemáticas al orden de los astros; y, paulatinamente, analiza el valor de la química, la biología (a la que concede una importancia decisiva en el desarrollo del espíritu positivo) y otras disciplinas, hasta llegar a la sociología. Ésta es, para Comte, una verdadera “física social” y supone el análisis de los fenómenos sociales con una perspectiva semejante a la que se aplica en el análisis de los fenómenos físicos y astronómicos. Entendida como ciencia positiva, la sociología ofrecerá estrategias de previsión y de acción que permitan reformar adecuadamente la sociedad.
La obra de Comte es de una gran magnitud y no está exenta de polémica, ya que pretendía sistematizar los saberes más importantes de su tiempo y sentar las bases de una radical reforma del conocimiento. Conviene no perder de vista que Comte escribió su obra en un momento de gran dinamismo en la historia de Francia, cuando los proyectos de reforma liberal de la sociedad se abrían paso difícilmente en medio de la polémica política.
Según Comte, era necesario reivindicar una nueva forma de conocimiento basada en el valor de la ciencia positiva y crear una nueva ciencia, la sociología, que aplicara los avances científicos a la mejora de la sociedad. Su obra, que ejerció una gran influencia en su tiempo, se encuentra revestida de un carácter utópico y supuso una reforma de los conocimientos filosóficos convencionales.
Lo más ambicioso de su proyecto filosófico fue pretender responder a los avances de la ciencia, planteando la necesidad de que ésta sirviera para mejorar, no sólo el conocimiento, sino a la sociedad. Desafortunadamente los seres humanos a través de las generaciones y de historia hemos utilizado la ciencia también para fines destructivos y perjudiciales.
Hablando de tecnología, gracias a su desarrollo cada vez existe más contaminación del aire, agua y suelo; además también es usada por las grandes potencias para amedrentar con sus armamentos a otros países con menos recursos económicos.
Por lo que se refiere a la cuestión social “el saber” da poder a los dirigentes sociales y medios de comunicación para mantener a la gente enajenada, creándoles una conciencia de conformismo; incluso distrayéndola de los problemas sociales reales que presenta el país.
Los maestros ante estas situaciones, tenemos un gran compromiso como formadores de individuos en relación a la práctica de la ciencia positivista: Debemos promover en los alumnos el buen uso de la ciencia para la mejora de su entorno y el de los demás. Sabemos que tenemos que luchar con los medios de comunicación y con la tecnología que los bombardea por todos lados; pero aún así la escuela es la única institución que puede crearles conciencia de ello.

BIBLIOGRAFÍA:
- LARROYO, Francisco, La filosofía positivista, Editorial Porrúa, México 2000 8va. Edición.p.303.
- RONDEROS, Jorge, El concepto de familia de Augusto Comte, Universidad de Caldas, Marizales 1995.p.86.
- www.cibernous.com/autores/comte/teoria/biografia.html-13k-Cached

[1] www.cibernous.com/autores/comte/teoria/biografia.html-13k-Cached
[2] www.cibernous.com/autores/comte/teoria/biografia.html-13k-Cached