martes, 8 de julio de 2008

LA PEDAGOGIA SOCIALISTA

- LA PEDAGOGÍA SOCIALISTA
1.- La teoría marxista y la educación
2.- Antón S. Makarenko y los métodos de educación
3.- La pedagogía de Freinet a la escuela de Summerhill A.S. Neeill
4.- La educación socialista en México

El presente trabajo tiene la finalidad de rescatar las ideas filosóficas de la educación socialista, así como a los pedagogos que la siguieron y practicaron en su época. Para ello se hará una descripción de dicha filosofía, los principios que caracterizan a la Educación Socialista y las acciones que hicieron los pedagogos en el momento histórico antes mencionado. Además se señalará cómo se dio en México la educación socialista, así como las características y el impacto de la misma en la sociedad mexicana.
Las ideas socialistas en la educación, no son nuevas, las encontramos desde con Platón y Tomás Moro con su comunismo utópico. En el francés Graco Babeuf que se inspiro en Rousseau para formular algunos principios socialistas. También en Etienne Cabet que hablaba de igualdad en la impartición de la educación. De la misma manera, con Henri de Saint-Simon quien se refería a la educación como la forma de hacer relaciones sociales y así otros personajes fueron abrazando las ideas socialistas y construyendo un pensamiento pedagógico socialista más sólido.
En el siglo XVIII se enunciaron los principios de una educación socialista pública por parte de Marx y Engles. En su manifiesto del partido comunista, escrito en 1847 y 1848, defienden la educación pública y gratuita de todos los niños en los siguientes principios:
“1) de la eliminación del trabajo de ellos en la fábrica; 2) de la asociación entre educación y producción material; 3)…la formación del hombre… adecuados a las edad de los niños, jóvenes y adultos; 4)…de la articulación entre el tiempo libre y el trabajo, es decir, el trabajo, el estudio y el entretenimiento.”[1]
De ahí que la educación comunista se base en los principios emanados de la propuesta socio-política del Marxismo.
El principio educativo comunista o socialista parte del cuestionamiento de la explotación capitalista y pretende elevar a las masas explotadas a una nueva situación en la que puedan desarrollar todas sus potencialidades físicas, mentales y espirituales, para hacer esto se propone un modelo educativo que vincule la vida del trabajo con la escolar para que la primera incorpore principios de la ciencia a la rutina laboral haciéndola un acto consciente, con el objetivo final de eliminar la división social del trabajo entre el trabajo intelectual y el manual, que favorece la explotación del segundo por el primero, además, se busca dar una formación cultural o espiritual que permita a los hombres el disfrute de los bienes espirituales producidos por la humanidad y contribuir al saber universal con una cultura proletaria.
Este principio socialista es determinante en la obra de Makarenko, pues es admirable el sentimiento comunista de este pedagogo, ya que se opone a que dentro de la educación se espera tanto del método individual y hace un gran énfasis en que se debe poner especial atención a la organización de la escuela como colectividad e insiste que en las escuelas no prestan la debida atención a la organización de la experiencia infantil, la experiencia de la vida, la experiencia comunista. Makarenko señala “donde existe el colectivo, el educador puede desaparecer, pues el colectivo moldea la convivencia humana, haciéndola florecer plenamente”[2]
Para él es más importante la personalidad y la actitud del docente, que el dominio de teorías. Pero argumenta, que si ambas se juntan en una sola el docente con su actitud generará cambios en la conducta de sus alumnos. Para Makarenko el maestro educa con el ejemplo, haciendo el trabajo junto con sus alumnos. En su propuesta pedagógica señala también, que el maestro debe inculcar en sus educandos el respeto, la disciplina y el trabajo, para que estos se puedan insertar en la sociedad habiendo aprendido un oficio.
Aunque los métodos pedagógicos de Makarenko han sido cuestionados por su disciplina militarizada, también se le reconoce que atreves del orden y del respeto mutuo, el trabajo colectivo en el campo o en la carpintería, consiguiera que los colonos educandos) estuvieran organizados, limpios y que se sintieran parte de una comunidad.
Otro pedagogo con ideas similares a las de Makaenko es Freinet . Este último también era partidario de la disciplina escolar y la autoridad del maestro para una buena instrucción. Pero al igual que Makarenko hablaba de una disciplina que se logra en base al trabajo guiado por el maestro, un orden natural que se logra con una buena organización del trabajo colaborativo. En relación a lo anterior, Freitet mencionaba:
“La experiencia nos ha demostrado que cuando la clase está bien organizada, cuando todos los niños tienen… un trabajo interesante…logramos una armonía casi ideal. No hay desorden sino cuando hay una falla en la organización del trabajo, cuando el niño no esta ligado a la clase por una actividad que responda a sus deseos y sus posibilidades”[3]
Seguramente que los que hemos trabajado con niños, entendemos perfectamente estas palabras de Freinet. Por ello la importancia de que el maestro se prepara para su clase, que tome en cuenta los intereses de sus alumnos y que tenga el diseño de cada una de las actividades que guiarán a sus educandos al aprendizaje de los objetivos planteados. Muchas de estas ideas se vieron influenciadas por la lectura de personajes como: Decroly, Montessori, Dewey y Ferriére.
En su propuesta didáctica, los instrumentos y los medios son importantes para propiciar participación o interés. Son, además, mediadores para que no se rechace el trabajo y se de la posibilidad para que el niño llegue al conocimiento. Freinet está consciente del poder transformador de la educación. Por ello aboga por una pedagogía de búsqueda y experiencias que eduque profundamente. Le da al niño un papel activo de acuerdo con sus intereses. El trabajo es algo que debe valorarse y practicarse cotidianamente. La educación es una preparación para la vida social, de ahí su afán en el trabajo cooperativo como vía para transformar la sociedad. La naturaleza y la sociedad son los objetivos y, a la vez, los contenidos de estudio.
Algunos de sus aportes prácticos a la escuela son: la imprenta escolar, el uso del texto libre, la correspondencia escolar, el fichero autocorrectivo, la incorporación del cinematógrafo, y como base de las actividades generales, la gestión cooperativa. Con sus métodos y técnicas de la enseñanza, quiere hacer de los individuos seres libres, que puedan desarrollar con mayor facilidad su personalidad e imaginación así como su capacidad creadora, quiere humanizar la enseñanza haciendo del trabajo escolar un placer para el alumno y para el maestro; quiere también que las experiencias escritas en textos libres sean su material escolar, que la escuela sea parte de la vida de los alumnos. Al respecto Freinet señala que el texto libre
“consagra oficialmente esa actitud del niño para pensar y expresarse y pasar también de un estado menor en lo mental y lo afectivo a la dignidad de un ser capaz de construir experimentalmente su personalidad y de orientar su destino”[4]
La libertad que se pretendía dar a los alumnos, no solo de expresarse de manera escrita, si no de forma oral también, sentaba las bases de una escuela nueva, de una escuela democrática y antiautoritaria. Dentro de ese marco de libertad y de la defensa de una educación basada en la libertad y el autogobierno surge la Escuela de Summerhill, fundada por Alexander Sutherland Neill. Este educador, parte de que los seres humanos son buenos y gracias a la educación logran la felicidad. Creía que los niños no eran malos por naturaleza, si no porque carecían de afecto. Su pensamiento acerca de la naturaleza humana es el pilar de su obra pedagógica. Neill decía:
“Si los educadores aman a sus alumnos, puede permitirles con tranquilidad la libre expresión en todos los ordenes de su personalidad… quién es feliz en su infancia tiene casi asegurado un buen desarrollo futuro”[5]
En la escuela Summerhill, que era más bien un internado o una comunidad, se regía por un sistema de autogobierno, basado en las ideas de amor y libertad para alcanzar la libertad, emitidas por Neill anteriormente. Para este pedagogo la vida emocional equilibrada de los educandos, garantizaban el aprendizaje y la felicidad de los mismos.
En esa escuela todas las reglas de convivencia y soluciones a los problemas que surgían en el día a día eran resueltas en una asamblea o tribunal, donde cada persona sea alumno, profesor o funcionario, tiene derecho a hablar y votar, manteniéndose el principio de que todos los votos valen lo mismo. Las normas de la escuela son construidas entre todos, todos se sienten parte del colectivo y se empeñan en mejorarlo.
Neill establece que la principal meta de una escuela debe ser auxiliar a sus alumnos para que estos sean capaces de encontrar la felicidad propia y es por eso que propone un modelo muy diferente al de las escuelas tradicionales, que según él sólo consiguen promover una atmósfera de miedo. Para que una persona sea feliz necesita primero ser libre para escoger su propio camino. Es por eso que renuncia a cualquier tipo de autoridad moral o jerárquica.
Las ideas de estos pedagogos socialistas hicieron eco en México originando El proyecto de Educación Socialista (1934-1942), que tuvo sus antecedentes más remotos en la educación positivista y la difusión de las ideas del marxismo-leninismo en el mundo, a partir del triunfo de la Revolución de Octubre en la Unión Soviética, así como en la necesidad de llevar la reforma agraria y el establecimiento de los derechos laborales y de otras reformas sociales al gran sector de la población marginada de estos beneficios.
En el campo se distinguieron, las Escuelas Rurales Campesinas, quienes contribuyeron a articular el avance de la Reforma Agraria en el desarrollo de la educación en los ejidos y en las comunidades indígenas, inspiradas estas acciones sobre todo en la educación socialista. Estas escuelas surgieron de la fusión de las antiguas normales rurales y de las centrales agrícolas que tenían como propósito preparar maestros rurales, tanto en el aspecto técnico pedagógico como en la enseñanza de las técnicas agrícolas. Las Escuelas Rurales Campesinas se organizaron como internados mixtos y alcanzaron su máximo desarrollo con el presidente LAZARO CARDENAS.
Es indiscutible que en el ámbito educativo es donde se puede evidenciar la filosofía socialista, ya que los maestros rurales se capacitaban para apoyar a las comunidades para que salieran de las sombras de la ignorancia. Desafortunadamente los principios del socialismo no convenían a los intereses de los conservadores y de la religión católica, por lo que se encargaron de mal informar a la población sobre la educación, haciendo que se cometieran acciones atroces en contra de los profesores, muchos fueron asesinados y varias escuelas fueron quemadas o cerradas por padres de familia que creían que la enseñanza de las escuelas atentaban en contra de sus creencias religiosas.
Fueron muchos los factores que impidieron que la educación socialista pudiera instrumentarse integralmente, entre otros se puede mencionar los múltiples intereses creados al amparo de los gobiernos de la propia Revolución Mexicana que chocaba con los ideales de la educación socialista, así como la cultura mexicana y la orientación antirreligiosa contra los sentimientos del pueblo mexicano. Pero aún así la educación socialista en México ha marcado uno de los momentos históricos más importantes de la pedagogía en nuestro país.
BIBLIOGRAFÍA
CELESTÍN, Freinet. Técnicas Freinet de la escuela moderna. Siglo veintiuno editores, México 1989, p. 145.

TRILLA, J. y otros. El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI. Grao 2005, España, p. 360.

GODOTTI, Moacir. Historias de las ideas pedagógicas. Siglo veintiuno editores, México. p.133.

MENESES, Ernesto. Tendencias educativas oficiales en México. Centro de Estudios Educativos, México. P.487.
[1] GODOTTI, Moacir. Historias de las ideas pedagógicas. Siglo veintiuno editores, p.123.
[2] GODOTTI, Moacir. Historias de las ideas pedagógicas. Siglo veintiuno editores, p.131
[3] CELESTÍN, Freinet. Técnicas Freinet de la escuela moderna. Siglo veintiuno editores, 1989, p. 36.
[4] CELESTÍN, Freinet. Técnicas Freinet de la escuela moderna. Siglo veintiuno editores, 1989, p. 18.
[5] TRILLA, J. y otros. El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI. Grao 2005, p. 160.

1 comentario:

elena dijo...

muchas gracias por el texto fue de gran ayuda en el diplomado que estoy adelantando.

elena acevedo