lunes, 10 de marzo de 2008

- Consolidación metodológica de la Escuela Nueva

La escuela nueva, tuvo auge en las dos últimas décadas del siglo XIX. Sus principios generales en lo filosófico y específicamente en los pedagógico didáctico; resaltan al aprendizaje y colocan al educando como el centro del proceso.
La esencia de esta escuela permitía al niño libertad de elección, que fuera cooperativo, solidario, que experimentara y descubriera, poniendo en consideración sus intereses, mientras que el maestro actuaba como un guía, orientando al niño cuando lo consideraba necesario.
Es decir proponía un clima educativo que favoreciera las condiciones psicológicas, filosóficas, espirituales, sociales y académicas de las necesidades específicas de los niños en edad escolar.
De ahí que el concepto de libertad que maneja la Escuela Nueva, se asocia más a la conquista personal, esto supone el logro de un programa de autodominio; un desarrollo del poder de análisis, una incorporación creciente de categorías, de valores, que le permitan como individuo elegir de un modo personal entre una multitud de elementos, en una realidad social que le presenta una gama de posibilidades de acción.
En esta escuela podemos observar la presencia del nacimiento de una nueva fase para la educación, en donde se despierta la atención del alumno por los fenómenos de la naturaleza, provocando así la curiosidad, dejando a los niños los problemas a su alcance para que los resuelvan, creando el ambiente para que cree la ciencia y no la aprenda.
Las ideas de libertad, de dejar los problemas al alcance de los niños, son postulados característicos de Rousseau, que marcan una particularidad a ese siglo y a su nueva Pedagogía Experimental “científica”. Indudablemente que Rousseau es uno de los grandes precursores de la Escuela Nueva o Activa, así como de los métodos que de ahí surgen.
Los pedagogos más relevantes de la consolidación de la metodología de la Escuela Nueva que se rescatan en el presente trabajo son: Adolphe Ferreire Ovidio Decroly (centros de interés) María Montessori (su método de enseñanza) Froebel (escuela de párvulo) y Pestalozzi (enseñanza gradual); para lo cual se hará una reseña, profundizando en las aportaciones de cada uno de ellos.
El más influyente de todos los seguidores de Rousseau fue el educador suizo Johann Pestalozzi. El principal objetivo de Pestalozzi fue adaptar el método de enseñanza al desarrollo natural del niño. Para lograr este objetivo, consideraba el desarrollo armonioso de todas las facultades del educando (cabeza, corazón y manos). Pestalozzi subraya la enorme importancia que implica en el niño educar su inteligencia, formándole el hábito de la reflexión sobre los poderes morales e intelectuales; ya que estos deben ser alimentados y desarrollados. Al respecto afirmaba que el educador “El educador cuidará solamente que ninguna influencia desagradable traiga disturbios a la marcha del desarrollo de naturaleza (del hombre)” [1]
Pestalozzi hacia una analogía entre el hombre y un árbol. Decía que una educación perfecta es simbolizada por un árbol plantado cerca de aguas fertilizantes. Una pequeña semilla que contiene el germen del árbol, su forma y sus propiedades es colocada en la tierra. El árbol completo es una cadena ininterrumpida de partes orgánicas, cuyo plan existía en la semilla y en la raíz. El hombre es como el árbol. En el niño recién nacido están ocultas las facultades que desarrollará a lo largo de su vida, los órganos de su ser se forman gradualmente; el educador no le da nuevos poderes y facultades, le proporciona alimento y vida que lo harán desarrollarlas.
Según Pestalozzi la educación era el procedimiento mediante el cual la ética triunfaría sobre nuestros impulsos animales. Pensaba que el modelo de la escuela es el hogar: que el maestro actúe como padre amoroso, que estimule la iniciativa del estudiante, que destaque la importancia del comportamiento ético y que sea ejemplo de todas las actividades. El ideal del amor rige la filosofía educativa de este pedagogo.
Señalaba que aprendemos por medio de expresiones sensoriales y que las bases del proceso educativo son el número y el lenguaje, Enfocaba la educación desde el punto de vista de los interese de los niños. En las matemáticas comenzaba con objetos concretos y demostraba que la abstracción sólo es posible cuando se han dominado las ideas concretas. También destacaba la importancia del arte en los planes de estudio como un desahogo para el talento creador del niño, incitándolos a cantar y tocar instrumentos.

En 1805 Pestalozzi fundó el internado de Yverdón tuvo en el siglo el cual fue muy importante por ser frecuentado durante sus veinte años de funcionamiento por estudiantes de todos los países de Europa, el currículo adoptado ponía énfasis en la actividad de los alumnos, se aplicaba el método inductivo de lo particular a lo general. Las actividades que se practicaban eran dibujo, escritura, canto, educación física, modelado, cartografía y excursiones al aire libre. Educadores de todo el mundo adoptaron el método de Pestalozzi y difundieron sus ideas en Europa y América.
Otro importante educador del siglo XIX fue el alemán Friedrich Fröbel, que introdujo los principios de la psicología y la filosofía en las ciencias de la educación. Fue un pedagogo alemán, creador del jardín de infancia o de niños. Sus ideas, se centraban en animar el desarrollo integral de los más pequeños a través de la actividad y del juego. Identificaba a Dios con la naturaleza a través de una visión metafísica, formulando las grandes líneas de una pedagogía que asignaba un lugar preferente a la espontaneidad y el juego, entendidos como bases de la conciencia en formación.
Sentía que a los niños les faltaba sobre todo seguridad y amor para el hogar, y que la educación debía comenzar tan pronto fuera posible, para fomentar tanto el efecto como la comprensión entre padres e hijos. Creía que la educación es más eficaz cuando se funda en las necesidades de los niños y que las actividades recreativas tenían tienen una importancia primordial; porque cuando el niño juega, revela su naturaleza interior y al mismo tiempo, establece normas de sociabilidad. Por ello el maestro inteligente, según Froebel, comprende que los primeros años del niño son los más importantes.
Decía que la enseñanza debe desarrollar los fundamentos de la percepción y dejar a un lado el memorismo. Afirmaba que la creatividad es una de las más importantes necesidades del hombre; el niño al construir un castillo y el científico al formular una teoría. Pensaba que la vida se vive en dos niveles: el nivel de la vida real, representa el reino de las sensaciones y el del reino del simbolismo, representativo de nuestros impulsos internos
Otro pedagogo sobresaliente de la época fue Decroly, quien nace en Bélgica y vive de 1871 a 1932. Estudió medicina en Bruselas y se especializó en el tratamiento de los niños deficientes, fundando un centro llamado “escuela para la vida y por la vida” en la que desarrollo su metodología del principio de globalización y los Centros de interés.

La escuela fundada por Decroly, buscaba unas estrategias que llevarán “al respeto por la actividad espontanea y por las formas naturales del comportamiento infantil, traduciéndolo al rechazo de los programas escolares tradicionales, divididos en materias y en los métodos verbalistas centrados en el docente. Y plantea como alternativa la valoración y explotación de los centros de interés como único motor de cualquier aprendizaje, tal como lo es en cualquier actividad humana”[2]

Ovidio Decroly, corresponde a la corriente de la escuela Nueva y a la Pedagogía científica que tiene como objetivos la transformación de la enseñanza, la observación y la experimentación ordenada. Su metodología es descubierta al trabajar con los niños deficientes, aunque intenta aplicarla posteriormente con los niños normales. Propone que las actividades básicas del aprendizaje sean: la observación, la asociación y la expresión.
Adolphe Ferreire por otro lado tomo de Rousseau el concepto de educación social como la disposición al camino de lo moral como deber primordial; afirmando lo siguiente “la verdadera moral es una conquista propia…la moral no es una colección de preceptos inculcados, sino una abertura interior del ánimo que trasciende al interior” [3]
Montessori, también rescata el respeto por la naturaleza del niño, concibiendo esta naturaleza como buena y respetando el desenvolvimiento natural del individuo. De ahí que su método se basa en un profundo respeto por los niños y en la comprensión y el amor docentes como motor del crecimiento y desarrollo infantil.
Su método es predominante empírico y experimental. Aporta actividad progresiva, independencia y espontaneidad, observación de la naturaleza del niño y sistematicidad.
El principio fundamental del método Montessori se resume en la frase “Educación mediante la libertad en un medio preparado”, que tiene que ver con brindarles las condiciones físicas óptimas para que los niños se desenvuelvan y se motiven a trabajar con alegría. Las aulas que propone Montessori son espaciosas, estéticas, con áreas de juegos, con mesas y sillas pequeñas, con alfombras, llenos de materiales varios, con seres vivos y sobre todo libertad para elegir lo que ellos quieran aprender.
Los materiales sensoriales que propone Montessori, ejercitan los sentidos (tacto, olor, sabor, etc.) y desarrollan la voluntad. La presentación de dicho material debe tener tres momentos: asociación por medio de impresión sensorial, reconocimiento del nombre, recordar el nombre y cualidad del objeto presentado.
Algunos de estos materiales son: sólidos encajables, con los que el niño ejercita el tacto y la presión. Pequeñas planchas de superficies lisas, rugosas. Planos encajables para la distinción de la forma de planos geométricos. Tablillas cubiertas con hilos de colores, para el desarrollo del sentido cromático. Objetos sólidos geométricos, para el reconocimiento de la forma y peso de los cuerpos, por el tacto. Serie doble de campanillas, para reconocer los diferentes sonidos, una de ellas ordenada según las notas de la escala musical y la otra no secuenciada, entre otros.
Todos los pedagogos antes expuestos tienen en común que respetan el interés del niño y su ritmo de trabajo, dándoles seguridad de que lo aprendido no será mecanizado, sino madurado en el momento justo de su desarrollo psicológico, espiritual y corporal, donde el niño estudia sin estrés y en plena libertad de sus facultades.
La Escuela Nueva, conceptualiza al aprendizaje como un proceso de adquisición individual de conocimientos, de acuerdo con las condiciones personales de cada educando. Supone la práctica del aprendizaje a través de la observación, la investigación, el trabajo y la resolución de situaciones problemáticas, en un ambiente de objetos y acciones prácticas.
De alguna manera la Escuela Nueva concibe al niño como una mina de actividad y es por medio de ella y haciendo cosas por sí mismos, que le permitirán desarrollarse como persona integra. Nadie aprende la esencia de las cosas sin haber actuado sobre ellas, no se puede actuar puramente con la inteligencia, con la mente o cuerpo, pues es éste la herramienta de expresión del cerebro.
En esencia los principios de la propuesta metodológica de la Escuela Nueva son la autoactividad, la autoformación, la libertad interior y espiritual, el paidocentrismo, y la actividad múltiple y funcional. Indudablemente que después de más de un siglo de surgir la Escuela Nueva, aun sigue vigente y nos ofrece una alternativa funcional y aplicable en nuestras aula. Rescatemos el respeto por los intereses de los niños, desarrollemos los sentidos de los alumnos, hagamos un lado el verbalismo tradicional, amemos a los niños y a nuestro trabajo. Y entonces…
¡Buscaremos ese desarrollo armónico e integral de la formación de los niños!

BIBLIOGRAFÍA:N.Abbagnano y A. Visalberghi. Historia de la pedagogía,Fondo de Cultura Económica, México 1995 pp.709
J.Trilla, E.CAno, M. Carretero, A.Escofet, G.Firstein,J.A.Fernández, Fernández, El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI,GRAO, España 2005 pp.360.
Antonio Santoni Rugiu, Historia social de la educación, cuadernos del IMCED, Morelia, Mich.México 2003, pp.521
Moacir, Gadotti, Historia de las ideas Pedagógicas, Editores Siglo XXI.pp.119
http://www.psicopedagogia.com/articulos/?articulo=350
[1] Moacir, Gadotti, Historia de las ideas Pedagógicas, Editores Siglo XXI.p.95.
[2] J.Trilla, E.CAno, M. Carretero, A.Escofet, G.Firstein,J.A.Fernández, Fernández, El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI,GRAO, España 2005 p.103.
[3] SANTONI, Rugiu, Antonio.Historia Social de la Educación.Cuadernos del IMCED.Morelia, Mich.México 2003. P.390.