martes, 11 de marzo de 2008

EL RENACIMIENTO

El Renacimiento fue un período de intensos y acelerados cambios, que abarca 200 años: de 1450 a 1650 aproximadamente. Estos dos siglos se caracterizan por un gran deseo de conocimientos, ambición y creatividad en el ser humano; esto hace posible que se realicen los grandes descubrimientos geográficos, se invente la imprenta, florezcan las ciudades, se impulse el desarrollo de la investigación científica y renazcan las artes. También es el momento en el que se fortalecen naciones tan poderosas como Inglaterra, Francia, España y Portugal.

En el presente trabajo se describirán los cambios y descubrimientos que modificaron el rumbo de la historia y las consecuencias sociales, políticas y económicas que estas trajeron.

Con el Renacimiento Europa se consolidó como el más avanzado y poderoso de los continentes y en poco tiempo, las naciones más poderosas convirtieron en colonias a las civilizaciones de América y algunas regiones de África, Asia y Oceanía

Los dos rasgos esenciales de este movimiento son la imitación de las formas clásicas de Grecia y Roma y la intensa preocupación por la vida profana que se expresa en un creciente interés por el humanismo y la afirmación de los valores del individuo. El término renacimiento se utiliza fundamentalmente para describir el periodo en el que tuvo lugar un espectacular florecimiento de la vida artística e intelectual en Europa y se puede definir como “una renovación del hombre en sus capacidades y sus poderes, en su religión, arte, filosofía y vida asociada. Es la re-forma del hombre y su mundo, es el sentido de una vuelta a la forma original”[1]

Durante este período se intensifica el comercio de Oriente hacia Europa. Los artículos primero llegaban a Constantinopla y Alejandría y desde ahí eran distribuidos por los acaudalados comerciantes de Génova y Venecia, prósperas ciudades italianas. Los productos más cotizados eran las especies (pimienta, clavo, canela), la seda y la cerámica. En los siglos XIV y XV Italia se volvió el país europeo más prospero, gracias a esa gran actividad en el desarrollo y la expansión del comercio internacional por vía terrestre y marítima.

De alguna manera el comercio dio lugar al crecimiento de nuevos mercados de lujo, surgieron compradores del arte y del saber; rápidamente los comerciantes se apoderaron de las ideas y los mercados nuevos y dirigieron su mirada hacia el exterior en busca de riquezas y nuevas formas de crecer en sus negocios. Esta visión creó una sociedad con ideas de innovación y aventura y descubrimientos tecnológicos. Este influjo de desarrollo e ideas humanistas no tardaron en propagarse en el resto de Europa sobre todo en Francia, Inglaterra y algunas zonas de Alemania; logrando un crecimiento en la actividad política, intelectual y artística.

Se puede decir que los tres descubrimientos tecnológicos: la imprenta, la pólvora y la brújula magnética, revolucionaron al mundo al haber hecho posible la nueva era del arte y del saber.

La invención de la imprenta se debe al ingenio de un mecánico alemán llamado Juan Gutemberg que causó en Europa y posteriormente en todo el mundo una revolución, ya que el conocimiento que antes estaba restringido a unos cuantos, a partir de entonces estuvo a disposición de cualquier persona que supiera leer.
La imprenta contribuyó, además, a promover el levantamiento religioso conocido como la Reforma. Martín Lutero, un sacerdote profesor de la Universidad de Wittenberg, en Alemania, quien promocionó su nueva visión radical del cristianismo.

Una de sus ideas a favor de la educación de fue: “no hay ninguna otra ofensa visible que, a los ojos de Dios, sea un fardo tan pesado para el mundo y merezca castigo tan duro como la negligencia en la educación de los niños”[2]

Estas y muchas otras ideas de los intelectuales de la época fueron impresas y divulgadas gracias a ese gran invento “la imprenta”.

El invento de la pólvora provocó una gran actividad bélica, los cañones y las armas de fuego de tecnología avanzada contribuían al poder en el campo de batalla, los supercañones permitieron conquistar ciudades amuralladas.

Gracias a los inventos de la brújula y el astrolabio los marineros tuvieron grandes progresos y descubrimientos de tierras. Los geógrafos y marineros e Europa sabían desde principios del siglo XV que la Tierra era esférica, apoyándose en las ideas del sabio Ptolomeo. También estaban muy adelantados en la construcción de embarcaciones que les facilitaba la navegación por mares tempestuosos y desconocidos; de ahí que los puertos europeos adquirieron mucha importancia como centros mercantiles; mientras nuevas rutas y tierras eran descubiertas.

Mientras los navegantes hacían los viajes por el mundo, los artistas europeos crearon nuevas formas de expresar la belleza. Los escultures, pintores, literatos y arquitectos vuelven a buscar la perfección que en la antigüedad los griegos y romanos habían logrado en sus obras. La cuna del Renacimiento fueron las ciudades italianas Florencia, Roma y Venecia. Los artistas fueron financiados por nobles, clérigos y ricos comerciantes que apreciaban sus obras. De esta manera, los artistas desarrollaron su arte en libertad, viviendo decorosamente.
Uno de los grandes artistas del renacimiento fue Leonardo da Vinci, pintor, escultor, músico, anatomista, constructor de presas y canales entre otras cosas, que dejo huella en sus obras artísticas.

Por su parte los científicos descubrieron muchos aspectos sobre la naturaleza y sobre el funcionamiento del cuerpo humano, sobre el sistema solar y las características de la Tierra. Los científicos de esta época dieron luz a todos estos conocimientos. Nicolás Copérnico, afirmó que la Tierra giraba alrededor del Sol, después Kepler descubrió el movimiento de los planetas y Galileo Galilei usando el telescopio hecho por el mismo, observó que algunos planetas tenían satélites.

El avance del saber, sobre todo de las ciencias naturales, impulsó en última instancia lo que se conoce actualmente por la revolución científica. Y así se produjeron los avances intelectuales dentro del contexto de la revolución de los consumidores iniciada durante el renacimiento. El interés de los europeos por el arte, la ciencia y la cultura se habían extendido hasta invadir gran parte del mundo, y entonces el renacimiento dejó paso a la Ilustración o época de las luces, término utilizado para describir las tendencias en el pensamiento y la literatura en Europa y en toda América previas a la Revolución Francesa. La frase fue empleada con mucha frecuencia por los propios escritores de este periodo, convencidos de que emergían de siglos de oscuridad e ignorancia a una nueva edad iluminada por la razón, la ciencia y el respeto a la humanidad.

Aunque la Ilustración tenía en un principio el interés de difundir la nueva visión científica de la naturaleza y el estudio de la psicología; es más su impacto en el campo del derecho y el de la economía.
Los ilustrados tenía mucha fe en la potencia de la educación, querían renovarla, enriquecerla con la ciencia y ponerla al alcance de todos; pero su objetivo no se cumplió en su totalidad, puesto que su interés por la educación se desvío y en Inglaterra y Francia ocupándose muy poco por este aspecto propiamente. Si se desarrolla una gran obra educativa a través de la imprenta (revistas, panfletos y enciclopedias); pero su penetración en el mundo de la escolástica es más lenta.

De alguna manera el que no se haya logrado el objetivo del desarrollo pleno de la educación, se debe en parte a la característica de la cultura de la Ilustración, que es en su origen esencial de la cultura de la clase burguesa (médicos, fabricantes, comerciantes y otros gremios) que esta conciente de sus derechos y de su función histórica y que no quiere perderlos. Bajo estas características la Ilustración “es un fenómeno social de gran alcance, que tiende esencialmente a hacer de la burguesía la nueva clase dirigente”[3] De ahí que la educación no llegará a las masas populares y se caracterizará por el elitismo, el aristocratismo y el individualismo; se centro en el clero, la nobleza y la burguesía naciente.

Los principales educadores renacentistas fueron: Victorino de Feltre (proponía una educación individualizada), Erasmo Desiderio (creía que el hombre debería ser inteligente y libre), Juan Luis Vives (reconoció las ventajas del método inductivo, lo concreto y el juguete infantil), Montaigne (que la educación no se centre en la memorización, que se tome en cuenta la individualización de los niños y que se eduque integralmente).

Indudablemente la Ilustración tuvo un gran auge en Francia, pero el origen de las doctrinas del enciclopedismo se pueden encontrar en la filosofía inglesa con Bancón, Locke, Berkeley, Hume y con Newton, que se rehusa a construir teorías metafísicas y se limita a una descripción empírica-matemática de los hechos naturales; explicación que de alguna manera ponen en desventaja a las ideas de la Iglesia.
En el ámbito educativo los grandes aportaciones en el pensamiento ilustrado las dieron Rousseau (el Emilio), Pestalozzi (la naturaleza de la educación) y Herbart (el método de enseñanza: claridad, asociación, sistema y método)

Más que un conjunto de ideas fijas, la Ilustración implicaba una actitud, un método una inquietud política, cultural y social que desencadeno movimientos, luchas y revoluciones, no solo en Europa; sino en todo el mundo.

Con lo que respecta a México años más tarde esas ideas fueron retomadas y aplicadas para lograr la Independencia de nuestro país. Gracias a los enciclopedistas y a sus ideas los mexicanos somos libres.

Por lo que compete a la educación aunque esta, haya sido destinada a las clases pudientes, la fundamentación pedagógica fue sustento para los tipos de escuelas y de enseñanza que se desarrollaron posteriormente y que siguen vigentes en nuestros días.


BIBLIOGRAFÍA

MOACIR, Gadotti. Historia de las ideas pedagógicas. Editores Siglo Veintiuno. P.119.

ABAGNANO, N. Y A. VISALBERGHÍ. Historia de la pedagogía. Fondo de
Cultura Económica. México, Buenos Aires 2004. p.377.

U.P.N. Historia de la ideas de la Ilustración Volumen 3. SEA México. D.F. 1990. p.204

LÓPEZ, Miguel Ángel. Historia de las ideas. Volumen 4. p135.

FREDERICK, Mayer. Pedagogía Comparada. Editorial PAX. P.105.

[1] ABBAGNANO, N. Historia de la Pedagogía. Pág. 202
[2] MOACIR, Gadotti. Historia de las ideas pedagógicas. P.62.

[3] ABBAGNANO, N. Historia de la Pedagogía. Pág. 202