domingo, 2 de marzo de 2008

El porfiriato

EL PORFIRIATO
Cuando se habla sobre la historia de México, es conveniente rescatar las circunstancias históricas, sociales, económicas y culturales de cada época; ya que estas han determinado y establecido el ideal de hombre y de sociedad que se quiere formar. Además de que gracias a la descripción de dichas circunstancias, podemos interpretar los hechos de la historia con un poco más de objetividad y contextualización.

Una de las etapas de la historia con gran riqueza de acontecimientos políticos, sociales, culturales y económicos; es el porfiriato. Pero para poder estudiar este periodo, es necesario dar a conocer los antecedentes del mismo:

En 1867 Benito Juárez regresó a la Ciudad de México como Presidente Constitucional de nuestro país. Con este hecho se ponía fin a la lucha que los liberales y los conservadores habían sostenido durante las etapas conocidas como el México Independiente y la Reforma.

Esos dos partidos habían luchado durante mucho tiempo ocasionando a México serios problemas económicos, políticos y sociales. Entre otras cosas, a causa de esa guerra interna el país perdió la mitad de su territorio, estuvo en guerra con Francia y Estados Unidos, tuvo que pedir préstamos al extranjero, fue gobernado por un emperador europeo y enfrentó una grave crisis económica que afectó a millones de mexicanos que vivían en la pobreza.
Así pues, era urgente que en México hubiera paz para poder resolver todos los problemas que existían. El gobierno de Juárez era una esperanza en este sentido y por eso, en las nuevas elecciones de 1867, le volvieron a elegir como Presidente de México. En esta ocasión figuraba como uno de los candidatos opositores Porfirio Díaz, quien había tenido una destacada participación militar en contra de los conservadores.
Durante los cuatro años siguientes comenzó la reconstrucción del país y en 1871 hubo otras elecciones presidenciales. Nuevamente Juárez ganó a los otros candidatos, entre ellos, a Porfirio Díaz y a Sebastián Lerdo de Tejada. Sin embargo, Benito Juárez murió repentinamente en 1872 y lo sustituyó Sebastián Lerdo de Tejada, quien no logró resolver los problemas nacionales y se enfrentó al descontento popular.

En 1875 hubo otras elecciones presidenciales y aunque oficialmente el ganador fue Lerdo de Tejada, muchos grupos se negaron a aceptar su triunfo. Porfirio Díaz fue elegido como líder del movimiento opositor que dio a conocer sus demandas en un documento llamado Plan de Tuxtepec.
En él decían que los presidentes no debían reelegirse, que la Constitución de 1857 tenía que ser obedecida y que Sebastián Lerdo de Tejada no sería de nuevo presidente de México porque había hecho trampa en las elecciones. Luego de varios enfrentamientos las tropas leales a Lerdo de Tejada fueron vencidas por las de Porfirio Díaz a finales de 1876. Dos meses después hubo nuevas elecciones y Porfirio Díaz fue nombrado Presidente de la República.Así comenzó una etapa muy importante en la historia de nuestro país: el Porfiriato. Esta época es llamada así porque de 1876 a 1911 Porfirio Díaz gobernó al país casi ininterrumpidamente, favoreciendo los intereses de terratenientes, del clero y del capital de los extranjeros.

Durante ese periodo se realizaron cambios que se reflejaron en la economía, en la sociedad y en la cultura. Siempre bajo el lema de “Orden y Progreso”
Para lograrlo fortaleció al ejército, que fue el encargado de eliminar cualquier intento de rebelión, incluyó en su gabinete a personas de toda su confianza y se rodeó de un grupo de intelectuales, llamado "los científicos", que elaboró los proyectos económicos, culturales y educativos que "modernizarían" al país y que habían sido soñados desde la Independencia.
Una de las preocupaciones del gobierno porfiriano fue mantener al país eficientemente comunicado. Los telégrafos y los ferrocarriles, como el de la ilustración, jugaron un papel importante en el proceso. Se prestó especial interés al fomento de la educación, una educación que diera un nuevo sentido de identidad, que se basara en las ciencias y tuviera carácter laico. Esta tendencia educativa es conocida con el nombre de "educación científica" y tuvo entre sus bases los principios del positivismo.

En 1879 se reformo el reglamento de Instrucción Publica, bajo el principio de “utilidad”, el cual hizo hincapié en la preparación de maestros y en 1882. Se organiza un Congreso Higiénico Pedagógico que abarcaba los siguientes temas: las condiciones higiénicas de los edificios escolares, el modelo del mobiliario, las características de los libros y útiles escolares, los métodos de enseñanza sin comprometer la salud de los niños, la distribución diaria del trabajo de los escolares y las precauciones que debían tomarse en las escuelas para evitar la transmisión de enfermedades.
La creación de escuelas normales fue producto de los Congresos de Instrucción de 1890, históricamente la Escuela Normal de Profesores resultó de la conversión de una preparatoria para mujeres que funcionaba en la capital; en esta misma ciudad en 1887 el Gobierno Federal inauguró la Escuela Nacional de Profesores, ya que se pensaba que la capacitación de los docentes constituía la garantía del éxito de los programas.

En la fundación de estas instituciones y de la mayoría del interior de la República, fue clara la influencia del modelo de escuela normalista norteamericana; tan fue así que los programas de las escuelas normales eran revisados frecuentemente para mantenerlos al día con la pedagogía del momento en Europa y Estados Unidos y para estudiar con mayor detalle los aspectos prácticos de la enseñanza en sí misma.

“Gran parte del desarrollo en materia educativa, fue gracias al estudio y trabajo de grandes pedagogos extranjeros y mexicanos como Enrique C. Rébsamen, Enrique Laubscher, Carlos A. Carrillo, Ezequiel A. Chávez y Gregorio Torres Quintero.”[1]

La Educación Preparatoria constituyó la institución ejemplar del Porfiriato que procuró su establecimiento en todos los Estados, las preparatorias al igual que los liceos mejoraron sus contenidos y sus instrumentaciones didácticas fundadas en las ciencias físicas y naturales.

El programa del desarrollo de las facultades que se trató de implantar en México, tropezó además de la insuficiencia de los presupuestos educativos de algunos Estados, con una realidad de tres siglos de lastre colonial y con una lealtad de las masas hacia la Iglesia, que se trató de transformar en lealtad hacia el Estado.
En el ámbito económico, México experimentó un crecimiento desigual, dentro de los distintos sectores de la producción, durante el gobierno de Porfirio Díaz. Los puntos más altos de crecimiento los alcanzaron la minería y la industria, a estos dos les siguió la agricultura y después la ganadería, con una diferencia muy marcada en cuanto a su desarrollo se refiere.

La minería llegó a constituir el renglón más importante por la riqueza del suelo, la colaboración o participación de ingenieros muy destacados, técnicos de óptima calidad en esa disciplina y, la existencia de una mano de obra especializada, dotada de niveles técnicos comparables a los existentes en otros centros mineros de importancia mundial, ofreció grandes ganancias a los concesionarios extranjeros.

El segundo renglón en importancia lo constituyó la industria. Al ampliarse el mercado interno se incrementó la industria. Hasta cierto momento ésta elaboraba escasos productos que se consumían dentro del país y, exportaba productos primarios agrícolas y mineros. Fue cuando se empezaron a establecer en el país plantas beneficiadoras de los metales que la industria empezó a surgir. Las industrias que adoptaron la técnica más avanzada se desarrollaron en los ramos textil, peletería y calzado, destilerías y plantas vitivinícolas, cervecerías, cigarrillos y puros, papel, química, explosivos, aceites y jabones, cemento, siderurgia, loza y vidrio. Al igual que la minería, la industria sólo benefició a los capitalistas.

A pesar de que en el país existían “orden y progreso”, la desigualdad social era alarmante. Durante el Porfiriato, la sociedad mexicana estuvo dividida en varias clases sociales de acuerdo con la fortuna y el origen de cada una de ellas. La aristocracia semifeudal, también llamada alta sociedad. Estaba integrada por los políticos, los capitalistas criollos y los extranjeros. Era la clase rica, la dueña de haciendas, de fábricas, de casas comerciales o de negocios financieros, que llevaba una vida desahogada. Los principales representantes de esta clase social fueron los científicos, grupo de amigos personales del dictador.

La burguesía nacional estaba compuesta por los latifundistas o hacendados, por los grandes comerciantes, y por los accionistas en empresas mineras e industriales. La pequeña burguesía, o clase media estaba integrada por comerciantes e industriales en pequeño, burócratas, maestros, profesionales, periodistas y pequeños comerciantes. Esta esfera social tiene una gran importancia tanto económica como política, pues ayudó en la transformación política que el país necesitaba a principios del siglo XX.

El proletariado es la naciente clase obrera, que junto con los campesinos formaban el bloque de los oprimidos, “vivían en condiciones muy deplorables, recibiendo salarios mínimos y soportando toda clase de injusticias… obligados a comprar en las tiendas de reyas que eran propiedad de los dueños de las haciendas o de las fábricas”[2]
En oposición al régimen de opresión del siglo XX surge el Ateneo de la Juventud, jóvenes estudiantes y profesionales que se daban a la tarea de realizar una crítica a los postulados de la doctrina positivista. El Ateneo de la Juventud fue una asociación civil que trabajó en el arte y la cultura de México, realizando debates o conferencias de corte público, para dar una visión ampliada a la educación, logrando una revolución cultural que modificaría la visión del país.

Lo encabezaron Antonio Caso, autor dedicado a la filosofía que liquidó el positivismo abriendo horizontes universales a la conciencia nacional; José Vasconcelos, una personalidad desbordante y comprometida, en actitud polémica permanente, protagonista de una prolongada actividad educativa y política; y Alfonso Reyes, sabio y humanista por excelencia, escritor fecundo y diplomático que culminó una obra de reflexión, síntesis y estudio desde la presidencia de El Colegio de México.

“A través de sus conferencias dieron a conocer entre amplios sectores de la juventud intelectual mexicana, a autores cuyas doctrinas habían sido proscritas anteriormente, como Nietzsche, Bergson, Boutroux, James, Croce, entre otros. La actividad de El Ateneo de la Juventud fue fundamental para que, desde el terreno de la cultura, fuera posible cambiar las condiciones sociales en amplios sectores de la población mexicana.”[3]

El ateneo proponía quitarle rigidez a la enseñanza, proponiendo libertad de pensamiento de cátedra, y valores culturales, éticos y estéticos, en oposición al modelo de Porfirio Díaz que tenía cierto desprecio por la cultura mexicana poniendo en mayor estima a lo europeo y americano.


El periodo en que Porfirio Díaz ocupó la Presidencia de la República, representó para México años de estabilidad social y política, así como de crecimiento económico. No obstante, dicho periodo también provocó la polarización de la sociedad mexicana, particularmente entre los muchos campesinos y obreros que vivían prácticamente en la miseria, la naciente clase media que encontraba obstruidos todos los caminos para el progreso familiar y personal, y los muy pocos dueños de la riqueza, que disfrutaban del poder político al amparo del régimen porfirista.

Lo más importante que tenemos que rescatar de la época del porfiriato es que se desarrollaron importantes propuestas educativas que contribuyeron a la formación de lo que consideramos el origen de la teoría pedagógica en México; con las propuestas de Luis E. Ruiz, Enrique C. Rébsamen y Carlos A. Carrillo, quinees proponían un nueva escuela mexicana, nacionalista, integral y que destacaba el papel del maestro en el proceso enseñanza-aprendizaje y fomentaba el análisis y la crítica.



BIBLIOGRAFÍA:

Propiehttp://www.emexico,gob.mx/wb2/eMex/eMex_ElAteneo_de_la_Juventuddad del Sistema Nacional e-México.21 de Enero del 2008. Autor Leticia Barragán López.

Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005 “El porfiriato”.




[1] mmmm
[2] nnnn
[3] Propiehttp://www.emexico,gob.mx/wb2/eMex/eMex_El Ateneo_de_la_Juventuddad del Sistema Nacional e-México.21 de Enero del 2008. Autor Leticia Barragán López.